Hace mucho tiempo no se percibía un ambiente tan desolador al oír el pitazo final en el Defensores del Chaco. El retumbo del silbato del juez brasileño confirmaba el fin de un sueño que ni siquiera comenzó, o tal vez duró muy poco, con sensación indescriptible.
El compromiso tuvo dos etapas en las cuales el Ciclón no supo controlar con autoridad los momentos en que fue superior a los venezolanos. Los avances eran casi siempre anunciados y la creatividad no estuvo a la altura del partido. Algunas ráfagas de buen fútbol de Fabbro y Domínguez fueron el arma recurrente de los dirigidos por Hernán Díaz (Astrada no dirigió por expulsión). Ortigoza luchó siempre, pero vivió en soledad en el área contraria.
El primer tanto llegó por obra de Jonathan Fabbro desde el punto penal. Domínguez provocó un penal que fue sancionado por Vuaden. La primera parte Cerro logró ir a vestuario con tranquilidad sin imaginarse lo que estaba por venir.
Cayó la noche. En el segundo periodo la película fue diferente. El equipo venezolano siempre, a pesar del resultado adverso, se mostró sólido y dinámico, especialmente desde el medio hacia adelante. Rivas, el potente delantero, ya daba indicios de que estaba sediento de gol. Cerca del cuarto de hora de la segunda parte Rivas ganó con fuerza dentro del área y fusiló a Rodríguez. El panorama azulgrana comenzaba a ponerse gris.
El empate de la visita provocó que el Ciclón comience a confundir el camino al gol. Las tres líneas (defensa, medio y ataque) siempre estuvieron largas y el sendero optado para buscar dañar al rival fue repetitivo. Una fabulosa jugada individual de Jonny Fabbro y precisa definición de Domínguez ubicaba nuevamente a Cerro arriba del tanteador. El estadio explotó de júbilo con esa ventaja.
Demoledor. Mientras continuaban los festejos en todos los rincones del estadio ocurrió lo impensado. Una desconcentración en la defensa facilitó el tanto de la visita y la debacle del equipo. Nuevamente Rivas sentenció a Rodríguez y de esa manera arruinó las posibilidades de clasificar a Cerro.
El final fue pálido, sin luces y con mucha decepción y tristeza en las gradas. Una eliminación que sin duda calará en lo más profundo del hincha en este semestre.