Perú ha sido duramente golpeado por la pandemia: acumula más de dos millones de contagios y casi 200.000 muertos, siendo el país con mayor tasa de mortalidad del mundo por el coronavirus, con 603 decesos cada 100.000 habitantes.
Además, una larga cuarentena en 2020 causó la pérdida de dos millones de empleos y sumió al país en la recesión. El PIB cayó 11,12%.
El nuevo mandatario, de 51 años, que siempre luce un sombrero blanco de copa alta típico de los campesinos de su natal Cajamarca (norte), es católico y contrario al aborto y las uniones entre personas del mismo sexo.
El lunes recibió la llamada del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, quien lo felicitó pero también le dijo que Washington espera de él “un rol constructivo” respecto de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
La semana pasada, Castillo se desmarcó del gobernante venezolano Nicolás Maduro al descartar que vaya a copiar “modelos” extranjeros e insistir en que no es “chavista” ni “comunista”.
La gobernabilidad será otro reto del nuevo gobernante.
“Castillo tiene que posicionarse rápidamente como presidente de todos los peruanos y ya no como el presidente de la mitad de los peruanos”, declaró a la AFP la politóloga Jessica Smith. “Gobernar para un país llamando a la unidad va más allá de los discursos, eso tiene que traducirse en hechos y gestos concretos”, agregó. AFP