Samuel Acosta
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El presidente del Banco Central del Paraguay (BCP), Carlos Fernández Valdovinos, destacó la importancia de la actualización de la carta orgánica de la banca matriz que le permite modernizar sus facultades de control sobre nuevos actores que se presentan en el actual sistema financiero paraguayo.
–Con esta nueva carta orgánica, ¿podrán ejercer control sobre el volumen de dinero que mueven las compañías telefónicas con sus servicios financieros y las casas de crédito?
–La cuestión de las telefónicas ya se tiene alguna potestad de control a través de la ley de medios de pago, de hecho, somos los que autorizamos las Empes (entidades no bancarias) por ley. Pero nos pareció oportuno que en la ley del Banco Central esté explícitamente esto, porque o si no, son dos leyes separadas sobre qué puede y qué no el Directorio. Por eso se deja en claro la cuestión de remesadoras y las telefónicas. También las facultades para que el Banco Central las regule.
–Se podrá, por ejemplo, ¿saber el volumen de dinero que las telefónicas mueven con las billeteras electrónicas o giros de dinero?
–Sí. Tenemos de hecho información de eso y el movimiento que se va teniendo. También que se constituya un fideicomiso con el dinero que queda ocioso dentro de la cuenta de cada uno, porque todas las noches eso queda con un saldo, y ese saldo tiene que estar en un fideicomiso independiente de lo que son las telefónicas. Todo esto lo estamos haciendo, pero nos pareció oportuno ponerlo explícitamente en lo que son las facultades del Banco Central en su carta orgánica.
–¿Y el alcance de control sobre las casas de crédito?
–Lo que queremos no es controlar a todas las casas de crédito, pero sí tener la facultad de verificar en término de volumen operado a las que son grandes. Creo que va a ser un paso importante aterrizar en algunas de ellas y saber qué están moviendo y bajo qué condiciones. Hoy, tenemos conocimiento cero, pero con esta ley, nos va a facultar empezar a explorar estas entidades y después veremos si amerita hacer un control estricto o nos reducimos a tener información mensual sobre el volumen de créditos que están manejando.
–¿Verificarán si cumplen con el límite de tasa usuraria?
–Hay una unidad de protección al consumidor, por una cuestión de inclusión financiera podríamos entrar ahí y trabajar, como en otros casos, con la Secretaría de Defensa al Consumidor.
–Ampliar las facultades de control del Banco, ¿requerirá también mayores recursos humanos y técnicos?
–Es una cuestión de gastar mejor el presupuesto que tenemos, no estoy pidiendo una ampliación, todos estos controles tendremos que hacerlo de a poco y de manera inteligente. No me parece inteligente controlar absolutamente a todas las casas de crédito porque vamos a dispersar los recursos que tenemos y necesitamos cuidar a las entidades más grandes.
–En materia de manejo del presupuesto, se mencionó que la ley le daría al Banco la facultad de manejar discrecionalmente sus fondos, incluso, para reasignar rubros a sus funcionarios...
–Lastimosamente, esa es una nueva tergiversación que denota un desconocimiento de lo que es un presupuesto. El apartado 9 del artículo 19 de la Ley habla de que el Directorio va a tener la atribución de modificar o actualizar sus recursos. Un presupuesto se compone de los recursos y gastos, lo importante en términos presupuestarios es la facultad del Congreso de autorizar los gastos. El BCP en ningún momento argumenta que va a tener independencia presupuestaria, en el sentido que va a poder gastar lo que quiere.
–¿A qué se refiere entonces con actualizar o modificar sus recursos?
–Un ejemplo claro. Hay una depreciación de 5% del tipo de cambio y USD 8.000 millones en reservas, pero qué ocurre cuando como en el 2015 la depreciación va a un 25%. Todo ese exceso se tiene que reflejar en el balance del Banco Central que va a figurar como revaluación, entonces, a esto se refiere con actualizar o modificar recursos. Acá en ningún momento dice actualizar o modificar tus gastos, que es totalmente lo contrario. En ningún momento el BCP unilateralmente va a fijar por fuera de lo que nos autoriza el Congreso, incluyendo remuneración de sus empleados. Se armó un gran teatro con eso.
–Se mencionó otra vez el tema del gasto en política monetaria, si bien los senadores dicen que no pondrán un límite, piden un promedio de gasto por año. ¿Esto se habló con los parlamentarios al estudiar la ley?
–No... pero tampoco tengo ningún problema en dar un estimativo. De hecho, cada tres meses se reporta un informe al Congreso, pero el gran problema es que esto va a estar basado en que la economía de Brasil no caiga o que Corea del Norte no lance más misiles. Eso crea inestabilidad financiera mundial que lleva una apreciación del dólar y demás. ¿Qué pasa si ocurren estas cosas? No tengo problemas de dar una estimación, pero será tan buena como la del pronóstico de inflación que hacemos a principios de año, que hacemos todo nuestro esfuerzo por llegar a esa cifra, pero hay cuestiones que no manejamos. La incertidumbre a nivel mundial o local es un tema que no controlamos. Si quieren un estimativo del presupuesto monetario, lo podemos dar, pero repito, que con esto no me aten las manos.
–¿Cuáles son los grandes cambios que tiene esta nueva carta orgánica?
–Los grandes cambios serían tres cosas. La parte de supervisión que parece resumir el reflejo de lo que ya se aprobó en la Ley 861 (de Bancos). En términos de política monetaria nosotros hacemos en este momento metas de inflación, entonces, ampliamos el esquema y necesitamos tener la facultad de ser flexibles sobre qué política vamos a hacer. Y en política cambiaria nos faculta a focalizarnos en las intervenciones cambiarias en el mercado contado. Entonces, podemos vender en el mercado spot, hacer venta de dólar futuro y en la parte de letras de regulación monetaria hacer operaciones de reporto. Esto no estaba explícitamente en la ley, la incluimos para que no haya discusión de si es legal o no. Son instrumentos que utilizan los bancos centrales de la región más modernos.
–Con respecto al periodo de mandato de los miembros del Directorio se da una situación compleja, mientras termina este gobierno hay gente que se está incorporando. ¿Cómo entiende la ley esa situación?
–Muchas veces esto se malinterpretó. A partir de ahora el presidente del Banco Central ingresa con el presidente de la República. Los dos miembros que entran ahora (José Cantero y Diego Duarte), uno durará cinco años y el otro cuatro años, eso se definirá por sorteo y así ya está establecido en la ley. Años atrás hubo volatilidades políticas que hicieron que salgan tres miembros al mismo tiempo, y venían otros tres que decían tener derecho a quedar cinco años. Lo que se hace ahora es determinar que cinco años corresponden al cargo, si alguien sale antes, completa lo que falta.