14 ene. 2026

Nuestra dolorosa economía

Gloria Ayala Person ASOCIACIÓN DE EMPRESARIOS CRISTIANOS ADEC

Todos te dicen: Reinventáte, pero ¿cómo se hace? En el día a día conversando con dueños de micro y pequeños negocios, escucho reclamos hacia el Estado y hacia las entidades bancarias por no brindarles el apoyo suficiente con fondos de créditos.

Las entidades bancarias, financieras, cooperativas, casas de crédito y mutuales han salido a ofrecer líneas de crédito con meses de gracia.

Al momento de este artículo, se han colocado más de G. 1.189.782.000.000 en créditos, que equivalen a 9.066 créditos otorgados en menos de 3 meses, dirigidos a empresas: 4.559 micro, 3.055 pequeñas, 1.086 medianas y 366 intermedias. Estos préstamos cuentan con garantía de Fogapy para hacer frente a la pandemia, como un puente de oro, esperando recuperar el nivel de sus actividades en los próximos meses.

Sin embargo, miles de personas se quejan públicamente de que esto no es real.

Consultando con ejecutivos bancarios me explican básicamente que ellos deben analizar el riesgo de recuperación de los créditos a ser otorgados, pero muchos de ellos, no tienen la documentación respaldatoria de su realidad, por lo que no existe la posibilidad de analizar su capacidad de pago.

Es importante aclarar que el Fogapy (fondo especial creado el 13 de abril) solo garantiza hasta el 80% de los créditos otorgados a las micro empresas (hasta 646 millones de facturación al año) y hasta 70% de los créditos otorgados a empresas pequeñas, medianas e intermedias (hasta 15.000 millones de facturación anual) que hayan sido destinados a pagos de salarios y capital operativo (pagos de proveedores), por lo tanto, quienes no tienen a sus colaboradores en IPS no pueden demostrar que estén en su nómina y la falta de contratos o facturas, excluye a los proveedores.

Así que luego de tantas entrevistas me atrevo a clasificar las distintas situaciones que pude detectar en quienes no son sujetos de estos créditos:

a) Los informales, escudados bajo el manto del aychiñaranguismo;

b) Los inciertos, pertenecen a rubros en terapia inmovilizados económicamente, con incertidumbre y sin muchas esperanzas como las áreas relacionadas a eventos, turismo y teatro entre otros, y

c) Los acumuladores, estaban luego mal y ahora con la pandemia quieren solucionar los problemas anteriores metiendo todo en la misma bolsa.

Hay tres tipos de informales: Los fantasmas, quienes sobreviven en el inframundo de la economía; los minimalistas, estos tienen una lamida de formalidad, tienen RUC, pero facturan lo mínimo, y los encubiertos, existen, pero subfacturan sus compras y ventas, usualmente tampoco cumplen con las obligaciones laborales.

Estas malas prácticas en los negocios, no hacen posible un análisis de riesgo crediticio, rol que deben cumplir las entidades financieras para el desembolso de los préstamos.

Entonces, a pesar de haber tirado alcohol sobre la herida (lo cual resultará políticamente incorrecto y me lloverán las críticas), me permito plantear un proceso de desinfección doloroso, pero necesario para empezar a sanar nuestra ya estropeada y golpeada economía.