Recuerdo que no le respondí nada. Pero, aquellas palabras las he recordado en varias ocasiones.
Hace unos días el Canal PRO nos daba una retahíla larga en los centenares de kilómetros de ruta pavimentada que había hecho. Y hacía comentarios sobre lo que esto significaba comparado con años anteriores.
Más tarde en una entrevista televisiva el embajador del Reino Unido, que dejaba su cargo, alababa el estado financiero del Paraguay, poniéndolo de modelo para Latinoamérica.
Un grupo de niños más bien de asentamiento, desde la Expo Feria, por TV, mostraban su admiración por lo que veían, felices también por un regalo que cada uno había recibido.
Son verdad los kilómetros nuevos pavimentados, el avance en la parte económica y el recuerdo que les dieron a esos niños en la Expo Feria, pero los niños volverán a la pobreza de la periferia de Asunción y por la rutas mejoradas los que circularán con mayor seguridad y velocidad serán los quinientos camiones de los sojeros.
Por eso me asusta la admiración de muchos paraguayos y paraguayas ante mejoras materiales que ellos no van a gozar y que luego se crean aquello “de los haraganes campesinos que vienen a llevarse la plata”, sin caer en la cuenta de que sin ella los usureros (personas e instituciones) se iban a quedar con sus tierras, cuyo destino final sería el ser compradas por los sojeros.
Nos llenamos de orgullo por adelantos que no son para nosotros, mientras que seguimos en pobreza, sin médicos ni medicinas, con una educación de nivel bajo y buscando el país adonde emigrar.