20 feb. 2024

Nos acercamos al ojo de la tormenta

El quinto mes del año termina en unos pocos días más. Mayo se caracteriza por ser festivo, pues se celebra el Día del Trabajador y a mediados del mes se festejan la Independencia de la patria y el Día de la Madre. Pero este año en particular se dieron también otros hechos importantes como la abrupta suba del precio del gasoil, se analiza el ajuste del salario mínimo, mientras que el número de infectados y decesos por coronavirus va en aumento.

La situación sanitaria y económica del país ya venía complicándose desde los primeros meses del año y particularmente desde abril. Cuando llegamos a mayo se alcanzó y se superó por primera vez el número de 100 muertos por día.

Ver los hospitales llenos de internados, médicos y enfermeras rebasados en su capacidad de atención, escasez de insumos y medicamentos es ya cosa común de todos los días.

La semana que culmina nos sorprendió el anuncio del aumento del precio de los combustibles, tanto de naftas como del gasoil. El Gobierno no puede hacer nada para frenar esto, pues se trata de los precios internacionales. Inmediatamente los transportistas de pasajeros reclamaron el aumento del pasaje y los camioneros anuncian un paro desde hoy, salvo que se llegue a algún acuerdo.

Todos estos acontecimientos dan la sensación de que nos estamos acercando al centro de la tormenta. Una tormenta con fuerte efectos en la salud física y emocional de la población y ahora una nueva ráfaga que puede sacudir a la economía doméstica.

A medida que nos aproximamos al centro de la tormenta, el Gobierno anuncia la posibilidad de un ajuste del salario, que por cierto será de una suma inferior a los 100.000 guaraníes.

Lo más preocupante son las proyecciones médicas sobre el incremento de la cantidad de infectados y fallecidos por coronavirus. Hasta ahora hay miles de familias enlutadas por la pérdida de sus integrantes. Se reporta que niños están quedando huérfanos por la partida de sus progenitores.

Desde el punto de vista de la economía familiar muchos perdieron sus casas (vendidas o hipotecadas para costear gatos). Otros asumieron millonarias deudas con hospitales privados o sumaron deudas con farmacias para la adquisición de medicamentos.

Sin embargo, los médicos lastimosamente lanzan proyecciones de que la situación sanitaria del país tiende a empeorar antes que mejorar.

Hasta el momento los indicadores solo muestran números negativos para la situación sanitaria del país, que a su vez afecta en el plano económico por la restricción de las actividades, el menor poder adquisitivo de la gente y baja de las ventas en los comercios.

La lenta inmunización de la población contra el coronavirus es uno de los principales reclamos que se le hace al Gobierno en estos momentos. Pero también está la responsabilidad de toda la población de cuidarse y cuidar a los integrantes de la familia con edad avanzada.

Según los pronósticos médicos nos dirigimos hacia un escenario aún más complicado, por lo que se hace necesario extremar los cuidados a fin de evitar llegar a momentos aún más críticos o insostenibles.

Uno de los factores que juegan a favor del país y sus pobladores es que la actividad económica se muestra bastante sólida, aunque muestra un crecimiento menor al esperado inicialmente.

Lo que el Gobierno debe cuidar ahora es que la suba de los precios de los combustibles no dispare conflictos con los camioneros, empresas de transporte público y, por sobre todo, que no se dé una escalada de precios de la canasta familiar.

Es un momento en que el Gobierno debe apelar a todas las estrategias para evitar conflictos que afecten el desarrollo de las actividades económicas. No podemos darnos el lujo de que protestas o reclamos afecten aún más el delicado desempeño de la economía. Sería como tirarnos al ojo de la tormenta.

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