15 feb. 2025

“No podemos seguir viviendo en una sociedad profundamente inequitativa”

El nuevo líder de la Iglesia Católica instó a pensar en un proyecto país y que se recupere la confianza en las instituciones. Exhortó a que se analice con responsabilidad y sabiduría el juicio político a la fiscala.

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Mensaje. Arzobispo de Asunción afirma que la principal lucha de la corrupción es la enseñanza de los valores en la familia.

  • Natalia Insfrán
  • natalia.insfran94@gmail.com

El monseñor Adalberto Martínez Flores fue designado nuevo arzobispo de Asunción por el papa Francisco. En entrevista con ÚH, el prelado envió un mensaje de esperanza y mencionó que es necesario un proyecto país para abastecer las necesidades básicas como salud, educación y alimentación. “Esta situación clama al cielo y no puede seguir así”, recalca.

–¿Qué acciones tomará la Iglesia en cuanto a la lucha contra la corrupción en el país?

–Mucho ya se ha hablado sobre la corrupción en el país, pero creo que todo debería ir por educar a la ciudadanía, a los jóvenes, a las familias que son educadoras y transmisoras de los valores. Cuando la familia falla en educar a sus hijos con honestidad, fácilmente también se engendran grandes corruptos.

Muchas veces los corruptos son sociópatas en el sentido que no tienen mucha empatía con la dignidad de las personas. Con la corrupción se daña mucho a otras personas como los robos, el narcotráfico entre otros. No solamente están en la función pública, están en todas partes. La familia debe apuntar a trabajar los valores.

Se debe hacer una campaña sobre la importancia de los valores con ayuda de la prensa en alianza con la Iglesia.

–¿Qué plantea a las gobernaciones y municipios para aportar, crecer como país y abastecer las necesidades de los ciudadanos?

–Los municipios y gobernaciones deben fomentar el ejercicio de una democracia más participativa, lo que les permitirá sintonizar con su gente y atender adecuadamente sus necesidades para una mejor calidad de vida.

Es necesaria una gestión transparente y eficiente de los recursos que reciben los gobiernos locales. Eso será posible en la medida en que la ciudadanía pueda tener mayor participación y que las autoridades publiciten su gestión, facilitando el acceso a la información pública y con periódicas rendiciones de cuenta ante sus mandantes.

–¿Cuál es el principal mensaje que se debe brindar en este momento a la población por parte de la comunidad cristiana?

–La razón de ser de la Iglesia es el anuncio del Evangelio. Nuestra misión es entregar la Buena Noticia de Jesucristo y su mensaje de salvación a nuestro pueblo. El centro del mensaje es el Reino de Dios y su Justicia.

En ese sentido, tomamos las palabras del papa Francisco que nos invita a ser una Iglesia en salida para anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demora y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie.

Acompañamos el sueño del papa Francisco de que toda la Iglesia sea misionera para lo que debemos ser capaces de transformarlo todo, las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda la estructura eclesial para asumir los desafíos que nos presenta la evangelización del mundo actual.

Debemos meternos con obras y gestos en la vida cotidiana de la gente, achicar distancias y asumir la vida humana tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.

–¿Se le debe hacer un juicio político a la fiscala general del Estado, Sandra Quiñónez?

–El sistema democrático y nuestro ordenamiento jurídico contemplan la figura del juicio político. A la Iglesia no le corresponde pronunciarse a favor o en contra de los casos particulares. Son los órganos competentes, utilizando los procedimientos y mecanismos institucionales correspondientes, los que deben funcionar adecuadamente teniendo como norte el mayor bien para la sociedad.

En este caso, es el Poder Legislativo el órgano responsable. Sabemos que en la Cámara de Diputados se ha presentado el libelo acusatorio.

No he tenido tiempo para la lectura de su contenido y los fundamentos allí expuestos.

Confío y exhorto a los legisladores que asuman con responsabilidad y sabiduría esta situación y que sus decisiones se basen en argumentos fundados en la ley, en el bien común y en la dignidad de las personas.

Las instituciones del sistema democrático necesitan recuperar la confianza de la ciudadanía. Para ello, es fundamental que el Poder Judicial y el Ministerio Público actúen con autonomía, probidad e integridad ante las presiones foráneas.

–¿En el país en qué se debe mejorar y fortalecer principalmente para avanzar como sociedad, salud pública o educación?

–Necesitamos pensar en un proyecto país. ¿A qué tipo de sociedad aspiramos? Nuestra realidad es que vivimos en una sociedad profundamente inequitativa, con amplios sectores de la población que no puede satisfacer sus necesidades básicas de salud, educación, empleo e incluso, de alimentación. Esta situación clama al cielo y no puede seguir así.

Los obispos hemos expresado que se necesita un amplio diálogo social para encontrar consensos y establecer concertaciones para el bien común.

Ese es un objetivo prioritario para nuestro programa pastoral de los próximos años, tanto en la arquidiócesis como en la Conferencia Episcopal.

–¿Qué opina del regreso a clases de forma presencial tras dos años de clases a distancia. Cree que ayudará a mejorar la educación?

–Escuché a muchos padres que estaban muy preocupados por las clases híbridas, porque los chicos no aprenden nada, y realmente es una exigencia también del Ministerio de Educación y de los padres que reclaman las clases presenciales.

–¿Cree que es necesario que los niños y jóvenes sean inmunizados para el retorno a las clases?

–A medida que se pueda cumplir con los protocolos sanitarios será un logro grande que los chicos puedan aprender y que los padres también permitan que los hijos puedan inmunizarse con las vacunas, no tener miedo a las vacunas y creo que eso es muy importante.

Si por algún motivo ideológico uno no quiera vacunarse o sea antivacuna, cada uno tiene el derecho de elegir, pero nosotros decimos que es necesario vacunarse sobre todo por empatía hacia los demás porque uno puede ser transmisor del virus y el Covid está para quedarse.

–¿Cómo se les puede ayudar a los indígenas que son olvidados por el Gobierno?

–El tema de la tenencia y propiedad de la tierra es un problema central en el Paraguay. Desde la CEP nos hemos pronunciado al respecto y figura en nuestra agenda de trabajo pastoral.

Este debe ser un punto principal en la agenda de diálogo social. En el Paraguay no habrá verdadero desarrollo y, sobre todo, no habrá paz social, mientras no se aborde con seriedad el problema de la tierra.

Desde la Pastoral Social y la Pastoral Indígena de la Conferencia Episcopal Paraguaya estamos iniciando un proyecto para revisar e impulsar el tema de la Reforma Agraria Integral, que está contemplada en la Constitución Nacional.

Debemos transformar todo. Meternos con obras y gestos en la vida cotidiana de las personas; debemos achicar distancias y asumir la vida humana tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.

(Los corruptos) no solamente están en la función pública, sino en todas partes. La familia debe apuntar a trabajar los valores.

No habrá desarrollo y sobre todo no habrá paz social mientras no se aborde con seriedad el problema de la tierra.