En el informe también se destaca que el principal peligro de abuso se encuentra en la propia familia.
En los datos preliminares de la investigación sobre Embarazo de niñas y adolescentes en Paraguay, se muestra que de los diez casos publicados en los que la noticia identifica al abusador, siete corresponden a familiares; tres padrastros, un padre biológico, un primo y un cuñado.
Asimismo, en el 2015, de 676 niñas embarazadas, el 10,6% no asistieron a controles prenatales.
Lilian Soto, una de las investigadoras de CDE, comentó que el principal desafío para el trabajo es el déficit de datos de las instituciones públicas que cuentan con registros oficiales vitales. “No se saben con precisión la magnitud y repercusiones de este problema”, relató. “Sin embargo, permiten reconocer que la violación de derechos afecta a 500 niñas por año”.