Economía

Ni una menos

Ella trabaja en una empresa. Tiene el semblante triste. Es una mujer violentada por su pareja. Se ausenta a menudo del trabajo. Mangas largas ocultan las marcas de la vergüenza.

Por Carmen Cosp - Past President ADEC

Leímos en estos días en este diario que “En casi 4 meses se reportaron 9.053 casos de violencia contra la mujer, cifra que sigue en aumento. A pesar de que ya se cuenta con la Ley 5777 de Protección Integral para Mujeres contra toda forma de violencia y de un protocolo de Acción Interinstitucional, no se asustan los golpeadores.” (*)

Cuando abrimos nuestra fábrica, las mujeres ni siquiera tenían acceso al voto. Hoy, la Constitución y las leyes aseguran este derecho y además ofrecen garantías para acceder en igualdad de condiciones a los puestos de trabajo.

Sin embargo, las mujeres siguen sufriendo múltiples formas de discriminación y violencia. Creemos que el cambio en la legislación no vino acompañado de un cambio en la mentalidad: el machismo sigue instalado en la forma de pensar y actuar de las personas. No se trata de un problema que afecte sólo a las mujeres: afecta a todas las personas y las limita en su desarrollo pleno como ser humano.

Conseguimos mirar la situación de Ella y de todos nuestros colaboradores gracias al proyecto “Empresas sin pobreza”, encarado con ADEC a través de una encuesta que nos permitió conocer sus carencias y angustias, no solo en lo económico sino en todos los aspectos de su vida.

Cuando saltó en rojo el indicador de violencia intrafamiliar, decidimos trabajar internamente y atacar este flagelo, para que nuestros colaboradores se sientan respetados, protegidos, portadores de un mensaje de valoración a todos los miembros de sus familias.

Lanzamos en la empresa una campaña para erradicar el pensamiento machista y fomentar el concepto de familia libre de violencia, a través de las siguientes acciones:

1. Cursos de capacitación con la GIZ (**) para liderar un proceso de cambio y seguimiento a las personas que sufren o están cerca de vivir una situación de violencia.

2. Trabajos de concientización, talleres internos, charlas, análisis de casos. Estas acciones lograron una nueva mirada de respeto y el empoderamiento de algunas colaboradoras para cortar las relaciones que las hacían infelices a ella y sus familias.

3. Todos nuestros productos que llegan al hogar, llevan un sello “En caso de violencia llamar al 137”.

4. Las remeras de trabajo tienen mensajes de respeto y valoración.

5. Nuestras marcas invitan a limpiar y eliminar la violencia de nuestro hogar (productos de limpieza e insecticidas).

Querrán saber qué pasó con Ella. Se llama Digna. Tomó decisiones correctas en su casa, llega animada, agradece, es creativa y responsable.

Apostemos desde la empresa con mensajes de igualdad para que nuestros colaboradores se liberen de la violencia intrafamiliar, que OJO sigue en aumento en nuestro país.

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