Política

“Necesitamos ejemplares castigos para los corruptos”

 

El diputado Carlos Rejala ingresó en el 2018 a la Cámara Baja casi como un desconocido, ya que en la lista de candidatos del Partido Hagamos era el segundo detrás del humorista Tito Ibarrola. A dos años de su elección, el joven legislador se erige como uno de los principales denunciantes de los casos recientes de corrupción en nuestro país. Se mueve en las redes sociales como pez en el agua llegando a captar de esa forma especialmente al público joven.

Está redactando un proyecto de ley que plantea inhabilitar de por vida a los corruptos a tener participación en la política y a relacionarse con el Estado, plan similar al propuesto días atrás por su colega colorado Raúl Latorre.

Rejala señala con hartazgo, que “alguna vez tiene que terminar la corrupción e impunidad en nuestro querido Paraguay”. Agregó que para eso se necesita que más gente salga de la modorra y el tecleo y se anime a reclamar en las calles, a hacer algo por su comunidad y a participar en la política.

Dijo que lo que le motivó a integrar el grupo con otros diputados opositores que impulsan las denuncias contra la corrupción principalmente en las compras realizadas en el marco de la pandemia por coronavirus, es la impotencia al ver tanta impunidad.

“A todos nos tocó vivir alguna vez una injusticia. Sabemos que estamos expuestos a que nos pase y que existe corrupción, pero cuando nos pasa y encima viene acompañado de impunidad, te carcome el alma. ¿Y qué genera, en la mayoría de las veces, esa impotencia? Genera violencia, rabia, enojo, pero debemos usar para el bien la mala sensación que nos genera el enojo, la rabia”, sugirió.

En cuanto a su proyecto de ley dijo que está en proceso de análisis sobre cuál será mejor camino para presentarlo, “sin apuros, para que podamos sacar una normativa que sea incuestionable desde lo ético, jurídico, moral y sobre todo sea aplicable a nuestra realidad. Jurídicamente estamos revisando la Constitución Nacional, el Código Penal, La Ley de la Función Pública y otras normativas”, explicó.

“Cualquier Ley puede funcionar si es que se aplica como corresponde y ahí es donde también necesitamos que la Justicia actúe como corresponde, sea ecuánime y sobre todo rápida y eficiente. Necesitamos castigos ejemplares desde lo jurídico y moral, para los corruptos”, aseveró.

Sobre llegar a un consenso con el proyecto de su colega Latorre, afirmó que va a presentar su propuesta legislativa en tiempo y forma.

“Entiendo que no hay diferencia en tiempo de trámite legislativo entre sugerir modificaciones y presentar un nuevo proyecto, que después se puede unificar incluso. El trabajo de nuestro equipo técnico vamos a respetar, el marco legal seguimos diagramando. Conversé con Latorre, no hay inconvenientes en ese sentido”, manifestó.

Al ser consultado sobre la aplicabilidad de una ley de esta envergadura, Rejala respondió que siempre hay trabas en todas las iniciativas de similar enfoque.

Justicia efectiva. “Lo fundamental es que la Justicia debe y necesita mejorar la respuesta a la ciudadanía, debe lavar su rostro pero el aseo debe venir primero por todo el cuerpo. Esta Ley como otras, necesitan de una Justicia pronta y efectiva. Ahí volvemos al principio, para que tengamos una mejor Justicia que aplique la Ley y que dé resultados, también tenemos que buscar una verdadera independencia de la Justicia, sobre todo de los políticos y una lucha contra la corrupción. Ese es un tema que también está en nuestra agenda”, apuntó el legislador.

Admitió que consensuar una mayoría en torno a un proyecto contra corruptos es difícil pero se mostró confiado en que lo logrará con el apoyo ciudadano. “Cuando se presentan proyectos que buscan corregir males que tanto daño hacen al país, siempre busco que la gente se apropie de las iniciativas y de esta manera meta presión a la clase política para que se apruebe. Muchas leyes se aprobaron gracias a la presión ciudadana”, subrayó.


Necesitamos que la Justicia actúe como corresponde, sea ecuánime y, sobre todo, rápida y eficiente. Que castigue.

A todos nos tocó vivir alguna vez una injusticia. Sabemos que estamos expuestos a que nos pase y que existe corrupción, pero cuando nos pasa y encima viene acompañado de impunidad, te carcome el alma.

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