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Nagasaki, la última en sufrir ataque nuclear

 

La ciudad japonesa de Nagasaki, la última en sufrir un ataque nuclear, se prepara para la conmemoración este domingo del 75 aniversario del lanzamiento de la bomba atómica con reducción de aforo y distancia de seguridad para evitar la propagación de la Covid-19.

Los tres cuartos de siglo desde que esta cosmopolita localidad recibiera el ataque nuclear se rememorarán de una forma más austera, pero con la misma esperanza por parte de los ya ancianos supervivientes de que Nagasaki sea la última ciudad sobre la que se lanzó una bomba atómica en la historia.

El sábado, los operarios ultimaban detalles para el evento junto a las más de cuatrocientas sillas dispuestas en filas de veinte con distancia de seguridad entre ellas en el Parque de la Paz.

ACTO. Estos asientos, donde se sentarán los invitados al acto oficial, se encuentran frente a las 10 toneladas de bronce de la estatua de la Paz, diseñada por el escultor local Kitamura Seibo, en la que se representa a un hombre que señala hacia el cielo para indicar de dónde cayó la bomba.

En el entorno de esta simbólica obra, el ambiente era calmado, con un número menor de periodistas y turistas que hace tres días en Hiroshima, y previó una situación bien distinta a la conmemoración multitudinaria de años anteriores en Nagasaki.

Durante el periodo Edo (1603-1868), el puerto de Nagasaki se convirtió en la única vía de entrada comercial permitida a las demás naciones en Japón, mientras que el resto del país vivía una etapa de aislamiento.

Por las calles de la ciudad, la mayoría de ellas reconstruidas por el impacto de la bomba, se hace patente el crisol de influencias chinas, holandesas y portuguesas; además del legado cristiano, del que es el principal bastión en Japón de esta religión.

Su catedral de Urakami, una de las mayores de la época en Asia Oriental, fue destruida y los rosarios carbonizados o las estatuas de santos decapitadas por el impacto de la bomba se exponen en la actualidad en el Museo de la Paz.

En ese recinto, los paneles narran cómo este segundo ataque nuclear estadounidense iba dirigido en principio a Kokura, otra localidad japonesa situada unos 150 kilómetros al norte de Nagasaki.

El avión bombardero voló en círculos hasta tres veces en torno a Kokura, pero la falta de visibilidad les hizo decantarse por el objetivo secundario, Nagasaki, donde finalmente lanzaron la bomba en una breve apertura de las nubes cuando ya consideraban volver a la base.

HOMBRE GORDO. La bomba fue bautizada en inglés como “Fat man” (Hombre gordo) por su forma oronda. Acabó con la vida de unas 75.000 personas de las 240.000 que habitaban Nagasaki en aquel tiempo La explosión se produjo a las 11:02 de la mañana del 9 de agosto de 1945. Hoy a la misma hora se guardará un solemne minuto de silencio por las víctimas, una plegaria silenciosa para pedir que una masacre similar nunca vuelva a producirse.


Rescate de testimonios
La realidad aumentada y el espectrograma de la voz humana son los vehículos que el artista nipón Shinpei Takeda ha usado para llevar hasta Nagasaki el testimonio de supervivientes de la bomba atómica que se exiliaron tras el ataque de hace 75 años. Este artista multimedia de 41 años, lleva 15 años reuniendo testimonios de “hibakusha” (supervivientes de la bomba), a los que ha dado voz en varios proyectos. El más reciente es Memory Undertow, en el que ha dibujado sobre el suelo del Parque del epicentro de la bomba en Nagasaki el espectrograma de la voz humana de 12 “hibakusha”. Los espectrogramas se complementan con una app de realidad aumentada llamada Zona Cero, que permite escuchar los testimonios y ver imágenes de la destrucción situando el teléfono sobre unos códigos.

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