Lévi-Strauss falleció la madrugada del domingo en París, según confirmó este martes la Escuela de Altos Estudios Sociales. Había nacido en Bruselas, en 1908, de padres judíos franceses y dedicó toda su vida a explicar y explicarse el mundo desde la antropología. No sólo fue la principal figura en el mundo de la etnología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, sino también un extraordinario escritor y un filósofo de primera magnitud.
Sus restos descansan ya en la localidad de Lignerolles, en la Borgoña francesa, donde el sabio centenario fue enterrado antes de que se divulgase la noticia de su defunción.
“Un gran sabio, siempre abierto al mundo” y “uno de los más grandes etnólogos de todos los tiempos” que “llevó a lo más alto la reputación de las ciencias humanas y sociales francesas”, dijo de él el presidente francés, Nicolas Sarkozy, al conocer la noticia.
Hijo de un judío agnóstico, Lévi-Strauss nació en Bruselas en 1908 y fue en 1955 cuando publicó “Tristes Trópicos”, una narración melancólica y autobiográfica de sus viajes que sería el origen de la corriente estructuralista.
“Odio los viajes y a los exploradores. Y aquí me dispongo a relatar mis expediciones”, comienza el célebre libro de Lévi-Strauss quien, fiel a sí mismo, se terminaría convirtiendo en un investigador de biblioteca desde donde elaboraría una serie de obras que le llevaron a ser el gran maestro de la antropología moderna.
El creador de obras como “El pensamiento salvaje” o “Mitologías”, era hijo intelectual de Émile Durkheim y de Mauss, estaba interesado por la obra de Karl Marx, por el psicoanálisis de Sigmund Freud, la lingüística de Ferdinand Saussure y Roman Jakobson, el formalismo de Vladimir Propp y un largo etcétera, además de ser un apasionado de la música, la geología, la botánica y la astronomía.
Las aportaciones más decisivas de su trabajo se pueden resumir en tres grandes temas: la teoría de la alianza, los procesos mentales del conocimiento humano y la estructura de los mitos.
Fuentes: EFE- ELPAÍS.com