27 feb. 2024

Mujeres: ¿un trabajo o hijos?

Se está volviendo frecuente encontrarse en Twitter con testimonios de mujeres jóvenes que expresan su desconcierto e indignación porque en las entrevistas laborales les disparan con preguntas que apuntan a indagar si aspiran a convertirse en madres

Que si tienen planeado tener hijos en el corto o mediano plazo. Que si están en pareja, si planean formar una familia, concebir hijos y, sobre todo, si esto último es una prioridad.

Ignoro si hacen preguntas personales de este tenor a los hombres, tipo, ¿tiene intenciones de ser papá?

Y pregunto a la hora de decidir la contratación de alguien, qué gravitación tiene si la respuesta de esa persona durante la entrevista laboral ha sido que le gustaría ser madre y que quiere constituir una familia. Algo que, por cierto, es un objetivo natural de una gran mayoría, y que además la propia sociedad impone.

Se supone que este dato no debería ser excluyente cuando se selecciona personal porque, creemos, lo importante que son la idoneidad, la formación profesional y otras cualidades que se ponderan conforme a la tarea para la cual se convoca y selecciona mano de obra.

En un país como el Paraguay, en el que el Gobierno, la mayoría de los partidos políticos, los empresarios y una larga lista de sectores se declaran provida y profamilia, el que una mujer incluya en su proyecto de vida ser mamá no debería representar un punto en contra, una razón para excluirla de la posibilidad cierta de ser considerada para un puesto laboral.

Aunque no es tan así, ya que derechos ganados por las mujeres, como la ampliación del tiempo de permiso por maternidad, el disponer de un día libre para realizarse los estudios ginecólogos, un horario más flexible en el periodo de amamantamiento; sala de lactancia en el lugar de trabajo y guardería en la práctica no se contemplan ni son asumidos en una gran mayoría de las empresas, instituciones públicas, industrias.

El nuestro es también el país de la doble moral. De boca para afuera, se defienden ciertos principios, pero a la hora de ser coherentes con ellos, las actitudes son otras.

Recordemos, a propósito de ello, las expresiones de Eduardo Felippo, quien en el 2015, cuando era presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP) cuestionó la extensión del permiso de maternidad en la Ley de Promoción, Protección de la Maternidad y Apoyo a la Lactancia Materna.

El dirigente anunciaba que como consecuencia de esa medida habría menos ofertas de trabajo para las mujeres y que las empresas paraguayas no estaban preparadas para darles más días de licencia por maternidad.

Un sincericidio para denotar que se pensaría dos veces antes de contratar a trabajadoras.

Estas incoherencias tan evidentes en el Paraguay desalientan a las mujeres que, como todo humano, necesitan realizarse laboral y profesionalmente, y con ese objetivo, se esmeran como tantos chicos en formarse y sacrificarse para competir con ciertas chances por un puesto laboral. Colocarles ante la disyuntiva de o el trabajo o un hijo, es inhumano.

También perverso, porque se trata de una decisión personalísima sobre la que un potencial empleador no tiene por qué condicionar o pretender interferir.

Si esta es la constante en estos momentos, es que estamos realmente mal como sociedad. Dirán que es el capitalismo salvaje, que son las reglas del mercado, que una empresa es libre de contratar a quien quiera, etc., etc. Sin embargo, es un retroceso, una discriminación y una tremenda injusticia.

El hecho tendría que representar una llamada de alerta para el Ministerio del Trabajo, las centrales sindicales y organizaciones de la sociedad civil.

Las personas afectadas deben tener dónde denunciar abusos de esta naturaleza para ir desterrando actitudes discriminativas que en el caso de las mujeres sobreabundan.

Más contenido de esta sección
El mandatario decidió crear el fondo nacional de alimentación escolar esperando un apoyo total, pues quién se animaría a rechazar un plato de comida para el 100% de los niños escolarizados en el país durante todo el año.
Un gran alivio produjo en los usuarios la noticia de la rescisión del contrato con la empresa Parxin y que inmediatamente se iniciaría el proceso de término de la concesión del estacionamiento tarifado en la ciudad de Asunción. La suspensión no debe ser un elemento de distracción, que nos lleve a olvidar la vergonzosa improvisación con la que se administra la capital; así como tampoco el hecho de que la administración municipal carece de un plan para resolver el tránsito y para dar alternativas de movilidad para la ciudadanía.
Sin educación no habrá un Paraguay con desarrollo, bienestar e igualdad. Por esto, cuando se reclama y exige transparencia absoluta en la gestión de los recursos para la educación, como es el caso de los fondos que provienen de la compensación por la cesión de energía de Itaipú, se trata de una legítima preocupación. Después de más de una década los resultados de la administración del Fonacide son negativos, así como también resalta en esta línea la falta de confianza de la ciudadanía respecto a la gestión de los millonarios recursos.
En el Paraguay, pareciera que los tribunales de sentencia tienen prohibido absolver a los acusados, por lo menos en algunos casos mediáticos. Y, si acaso algunos jueces tienen la osadía de hacerlo, la misma Corte Suprema los manda al frezzer, sacándolos de los juicios más sonados.
Con la impunidad de siempre, de toda la vida, el senador colorado en situación de retiro, Kalé Galaverna dijo el otro día: “Si los políticos no conseguimos cargos para familiares o amigos, somos considerados inútiles. En mi vida política, he conseguido unos cinco mil a seis mil cargos en el Estado...”. El político había justificado así la cuestión del nepotismo, el tema del momento.
A poco más de dos semanas del inicio de las clases en las instituciones educativas oficiales, nos encontramos frente a un desolador y conocido panorama: el abandono de las escuelas públicas. En un rápido recorrido de UH por algunos establecimientos se comprueban pisos hundidos, techos con goteras, letrinas en vez de baños, sin acceso a energía eléctrica o agua potable. Ese es precisamente el estado de la educación pública en el Paraguay, un país desigual que les niega las mínimas oportunidades a sus niños y jóvenes.