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Muerte de jueza desata pulso por el Supremo en plena campaña de EEUU

La segunda mujer que logró ser magistrada en el máximo tribunal estadounidense murió el viernes a la edad de 87 años, después de una larga batalla contra el cáncer de páncreas.

La muerte de la jueza progresista del Tribunal Supremo de EEUU Ruth Bader Ginsburg ya desató un pulso entre republicanos y demócratas sobre la búsqueda de un sustituto, un asunto que cambiará radicalmente la dinámica de la campaña para las elecciones presidenciales de noviembre.

En un comunicado, el Tribunal Supremo informó de que Ginsburg había muerto a los 87 años de edad en la noche del viernes rodeada de su familia en su casa de Washington, DC, debido a “complicaciones de una metástasis en el cáncer de páncreas”.

En el mismo comunicado, el jefe del Tribunal Supremo de EEUU, John Roberts, nombrado por el ex presidente republicano George W. Bush (2001-2009), rindió homenaje a la magistrada. “Nuestra nación –dijo Roberts– ha perdido a una jurista de estatura histórica. Todos en el Tribunal Supremo hemos perdido a una compañera querida. Hoy guardamos luto, pero tenemos confianza en que las futuras generaciones recordarán a Ruth Bader Ginsburg como nosotros la conocimos, una campeona de la justicia incansable y resuelta”.

MUY RESPETADA. ”Notorious (Reputada) R. B. G.” es la expresión con la que miles de memes compartidos en internet, impresos en camisetas y recreados en tatuajes honran a la que fuera la más anciana de los nueve magistrados del tribunal. El mote proviene de “Notorious (Reputado) B.I.G.”, considerado uno de los raperos más influyentes de la historia de la música, con el que Ginsburg comparte su origen en Brooklyn (Nueva York) y, según sus seguidores, el carácter pionero de su carrera.

Cuando en 1956 Ginsburg comenzó a estudiar derecho en la Universidad de Harvard, solo otras ocho mujeres compartían pupitre con 500 hombres y, en la profesión jurídica, la representación femenina se limitaba al 3%, recuerda en su biografía My Own Words (Mis propias palabras).

Ginsburg se adentró en un mundo reservado para los hombres y se topó con muchas dificultades. Se mudó a Nueva York en 1958 y, cuando ese mismo año se graduó como primera de su promoción, ningún bufete de abogados la contrató por el mero hecho de ser mujer. Se concentró en el mundo académico y comenzó a dar clases en la Universidad de Columbia para unos años más tarde, en 1972, ser una de las fundadoras del Proyecto de Mujeres de la Unión para las Libertades Civiles en América (ACLU, en inglés), cuyo objetivo era cambiar las leyes para garantizar la igualdad efectiva entre hombres y mujeres.

oportunidad de Trump. Es una de sus principales promesas de campaña: el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llenará la Corte Suprema de Justicia con jueces conservadores si logra vencer a su rival Joe Biden en noviembre. Según la Constitución, los jueces de la Corte Suprema son nombrados de por vida por el presidente y luego confirmados por el Senado. Estos puestos son muy “preciados: solo hay nueve y no suelen estar vacantes”, aseguró Justin Crowe, profesor asociado en Ciencias Políticas en Williams College.

Ya en 2016, Donald Trump había publicado una lista de sus posibles candidatos, elegidos por su historial conservador, con el fin de seducir a la derecha religiosa. Y este miércoles volvió a repetir la fórmula de campaña.

El mandatario reveló este miércoles una lista de potenciales jueces en donde se incluyó a tres senadores republicanos –Ted Cruz de Texas, Tom Cotton de Arkansas y Josh Hawley of Misuri– que son aliados políticos de Trump. “Es una forma de decirles a sus electores: siempre estoy con ustedes”. “Puede movilizar a las personas que podrían estar tentadas a abstenerse”, dijo Justin Crowe.

Trump se enorgullece de haber llevado ya a dos jueces a la Corte Suprema. Pero los cinco magistrados conservadores no forman un bloque homogéneo, y recientemente, algunos unieron sus voces a las de sus colegas progresistas, particularmente para ampliar los derechos de los asalariados homosexuales y transgénero.

“Hemos vivido derrotas con una Corte que se suponía que estaba a nuestro favor”, admitió el candidato presidencial en junio, furioso por estos reveses. Pero rápidamente dio vuelta la situación, pidiendo un nuevo mandato para ir más allá: “Probablemente habrá dos nuevos jueces en los próximos cuatro años, incluso podrían ser tres o cuatro”.

Su muerte abrió una crisis institucional: el líder del Senado republicano, Mitch McConnell, se negó a recibir en audiencia al juez elegido por Barack Obama para reemplazarlo, con el pretexto de que Estados Unidos estaba en un año electoral.


El presidente designa al posible sucesor en la Corte
Los ministros de la Corte Suprema de los Estados Unidos así como los jueces federales de segunda y primera instancia son nombrados por el presidente de los Estados Unidos, con un voto de aprobación mayoritario del Senado de los Estados Unidos.
El Tribunal Supremo de EEUU está compuesto por 9 magistrados con puestos vitalicios que tienen el poder de cambiar las leyes del país durante décadas y, con Ginsburg, había 4 jueces progresistas frente a 5 conservadores.
La Corte Suprema de los Estados Unidos es la Corte federal más alta del sistema de cortes federales, integrada por nueve ministros quienes presiden en banca sobre las causas.
A su exclusivo criterio la Corte Suprema de los Estados Unidos puede presidir en casos de apelación de los tribunales de circuito federal como también de los tribunales más altos estatales, si la apelación involucra la Constitución de los Estados Unidos o la ley federal.
El presidente del país normalmente nombra a individuos quienes son miembros de su propio partido político para cumplir con el cargo de juez.
En ambos sistemas ya sea el federal o los estatales, casi siempre los candidatos son abogados profesionales con muchos años de experiencia, sin embargo no existe ningún curso de capacitación específica para jueces ni tampoco algún examen.
El juez presidente de la Corte Suprema Estatal normalmente asigna al director de la oficina de administración de los tribunales estatales.
El presidente Trump dispone de una mayoría republicana de 53 a 47 en el Senado pero la ecuación es compleja para que su candidato sea designado.

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