03 may. 2026

Monumentos se debaten entre la desidia y el olvido

El abandono gubernamental y municipal fomenta el deterioro progresivo de los hitos históricos de Asunción. Varias esculturas están estropeadas y siguen sin recibir mantenimiento y preservación a un año del Bicentenario.

escultura mangore descuidada

Por Sergio A. Noé Ritter

snoe@uhora.com.py

El mal estado de bustos, estatuas y esculturas ecuestres resulta alarmante y preocupante, por ser monumentos históricos portadores de la memoria colectiva nacional.

La ruina se hace cada vez más patente en el caso del busto erigido a Agustín Pío Barrios Mangoré, ubicado en el Parque Bernardino Caballero. Su estado es peor que el registrado por la publicación de Última Hora del 4 de abril de 2009.

Este estandarte histórico en honor al músico posee más daños en su estructura, pues resaltan rallados de las paredes, escritos con aerosol, y letras de metal que fueron extraídas.

La superficie de la escultura en tributo a Mangoré cuenta con progresivas marcas de destrucción y salvajismo, además de constatarse un descuido en el entorno espacial.

“Los monumentos, por más estéticamente bellos que sean, no son apreciados por las autoridades, ni por nadie”, lamenta el historiador Jorge Rubiani, al referirse al mal estado de los estandartes históricos.

ROBOS. Varios bustos dedicados a hombres de la historia paraguaya no cuentan con sus respectivas placas recordatorias, que fueron objeto de rapiña.

Este es el caso del monumento a José Gaspar Rodríguez de Francia, ubicado sobre la calle del mismo nombre y su intersección con Estados Unidos.

Otro de los bustos que no cuenta con la placa conmemorativa es la de Juan E. O’Leary, ubicado en una de las plazas del microcentro, sobre la calle Palma.

MARGINADOS. La efigie ecuestre del general San Martín, situada anteriormente en Eusebio Ayala, se destinó a un sitio prácticamente invisible.

“La estatua de San Martín está en un rincón de una plaza desconocida. Similar procedimiento ocurrió con la figura de José Gervasio Artigas, que fue exiliada de su sitio, al inicio de la avenida que lleva su nombre. Luego, se lo traslada en medio de la Plaza Uruguaya, bajo consideraciones estéticas totalmente discutibles y absolutamente cubierto de la admiración pública”, indica el arquitecto Rubiani.

Ahora, el monumento dedicado al general San Martín está marginado y olvidado, en una plaza ubicada sobre Santa Teresa y Madame Lynch.

DESCUIDO. El monumento dedicado a Las Residentas, en la rotonda de Ñu Guazú, de Luque, ha sido pintado recientemente. Sin embargo, el entorno huele a orín y a defecaciones humanas.

Con respecto a estos descuidos públicos, el historiador Rubiani alega que se trata de una “ignorancia supina, absoluta y condenable”.

El historiador añade que la desidia del Gobierno hacia los monumentos es una “actitud irresponsable, porque el orgullo nacional, el sentido de pertenencia, la memoria colectiva y hasta la responsabilidad social se sostiene con el respeto al pasado histórico”.

EL MARISCAL EXILIADO

La escultura ecuestre del mariscal Francisco Solano López fue retirada hace varios años de la principal avenida de Asunción, que lleva su nombre, para ser arrinconada en la Costanera. Actualmente, el monumento está situado a un costado del edificio del Congreso Nacional, en un espacio marginado, alejado del panorama de visitantes y turistas. Para Jorge Rubiani, la escultura es “una obra estética, que forma parte del enaltecimiento de una figura”. Para su cuidado, explica, es clave “el acondicionamiento físico, para que el monumento sea apreciado y valorado”. Añade que también debe “existir una literatura adecuada para que la gente reconozca el valor de estas figuras”.