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Mientras hay temor en hogares, la naturaleza se toma un respiro

 

Sin muros en la costa, la familia de las garzas despliega sus alas y se refresca en un mejorado arroyo Mburicaó, cuyo cauce se purifica paulatinamente cerca de la desembocadura del río Paraguay.

Los Mbiguá tampoco pierden su tiempo. En masa vuelven a conquistar sus áreas en la Bahía de Asunción. En los castigados cursos de agua del área metropolitana, la población de peces se deja ver en nítidos cauces. En la Costanera capitalina, las lechucitas vizcacheras contemplan a una ciudad en pausa, desolada, silenciosa.

Mientras la incertidumbre se apodera de los hogares, la naturaleza se toma un respiro.

Las fábricas pararon los motores y los cursos de agua encuentran tiempo para diluir las impurezas arrojadas. Algunas mamíferos se asoman sin sobresaltos en las áreas urbanas. Las emisiones de gases y la polución sonora disminuyeron, y en contrapartida el canto de los pájaros cobra protagonismo.

TIEMPO DE RESPIRO

El aislamiento social por la que atraviesa la humanidad –para evitar la propagación del Covid-19– a pesar de ser un hecho lamentable, tiene un efecto positivo en la disminución de la presión que ejerce la actividad humana en el ambiente, indica el director de biodiversidad del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), Darío Mandelburguer.

“Al no existir presión ambiental, esto beneficia a las apariciones de ciertos individuos, especialmente de la avifauna, aunque también se pueden dar casos en que algunos mamíferos aparezcan al borde de la ciudad, tal vez en busca de alimento o simplemente por la ausencia de personas”.

La pérdida de territorio de estos animales, la contaminación de arroyos y alteración de humedales y otras degradaciones –explica– se da por muchos factores. Además de la falta de conciencia también se suma una ausencia de ordenamiento territorial, de planificaciones. “Ese concepto de equilibrio y hombre es lo que se demuestra en ese sentido”.

No todo será fiesta para la biodiversidad. El biólogo advierte que estas actitudes se verán frenadas inevitablemente en cuanto se reactive la normalidad: “Cuando volvamos a tener mayor concentración de polución sonora, así como mayor desplazamiento de vehículos, la alteración del sistema natural”.

ALTERACIONES

“La actividad humana ha alterado prácticamente todos los rincones del planeta, desde la tierra hasta el océano. Y a medida que continuamos invadiendo implacablemente la naturaleza y degradando los ecosistemas, ponemos en peligro la salud humana” , indica parte de la declaración del Programa de la ONU para el Medio Ambiente sobre el Covid-19.

De hecho –según el informe– el 75% de todas las enfermedades infecciosas emergentes son zoonóticas, es decir, se transmiten de los animales (ya sean domésticos o silvestres) a los humanos”.

GESTIÓN DE RESIDUOS

Para la ONU Ambiente, la gestión segura de los desechos médicos y químicos peligrosos, la custodia sólida y global de la naturaleza y la biodiversidad, crear empleos verdes y facilitar la transición hacia economías neutras en carbono serán claves para un futuro resiliente y sostenible.

“Los Gobiernos deben considerar la gestión de residuos, un servicio público urgente y esencial en el marco de la pandemia con el fin de minimizar posibles impactos secundarios sobre la salud y el medio ambiente. Las medidas de gestión deben considerar todos los tipos de residuos, incluidos los médicos, domésticos y peligrosos”.

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