Por Fabián Fleitas - colaborador: @fabfleitasLeo Messi volvió a perder otra final con su selección. El rival fue el mismo que hace un año y se definió de la misma manera, desde los doce pasos (penales).
Si bien Argentina probó todas las variantes posibles para ganar el encuentro, el arquero Claudio Bravo estuvo más seguro que nunca y Chile obtuvo su segunda Copa América, en tan poco tiempo (la anterior fue Chile 2015).
El rosarino, con el partido del domingo, ya lleva cuatro finales con la Albiceleste. Todas terminaron en frustración. La primera fue en la Copa América del 2007, que se desarrolló en Venezuela. Disputó también la final contra Brasil cayendo 3 – 0, luego perdió el campeonato mundial contra Alemania en la prórroga (1-0), que organizó Brasil en el 2014, y las dos finales seguidas contra Chile en la Copa América.
Vale recordar que el mejor jugador del mundo ganó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín en el 2008, pero los hinchas argentinos no llevan en cuenta ese título a la hora de reprochar al ídolo.
El astro argentino, luego de culminar el encuentro, tomó la decisión de jugar más con su selección, dándose por vencido. Tras fallar el penal y ver cómo los trasandinos festejaban la victoria, Lionel se quebró en medio de la ceremonia final, consolado por su compadre y amigo Sergio Sergio Agüero.
El caso de la “Pulga” es parecido al de Johan Cruyff, también considerado el mejor jugador de su tiempo. El holandés obtuvo el subcampeonato con la “Naranja Mecánica” en el Mundial de 1974 en una final contra Alemania. En la Euro de 1976 se conformó con el tercer lugar después de derrotar a Yugoslavia 3 -2.
Holanda volvió a jugar la final en el Mundial de Argentina de 1978 y la historia se volvió a repetir. Los holandeses volvieron a perder la final contra la Albiceleste, con la particularidad que en ese Mundial no estuvo “El Tulipán de oro”.
Cruyff decididó no participar de la Copa del Mundo por tres motivos: en protesta de la violación masiva de derechos humanos que realizaba la dictadura imperante, por miedo a un posible secuestro y por no llegar a un acuerdo económico con la firma deportiva Adidas para la marca en su camiseta.
En el Mundial anterior ya había tenido problemas y vistió una camiseta con dos rayas de la marca que lo patrocinaba, al contrario del resto de sus compañeros, que lucieron las tres rayas de Adidas.
El filósofo del gol, como le decían, falleció en marzo de este año. La causa de la muerte fue cáncer del pulmón, ya que “El flaco” tenía otro vicio aparte del fútbol, el cigarrillo.
Independiente a esta comparación poco feliz, Messi debe seguir en la selección. Le queda mucho camino por recorrer y títulos que conquistar. La “Pulga” es el mejor de todos los tiempos, pero un título con Argentina sería la frutillita que le falta a su excelente carrera. No es Maradona, no es Kempes, es el presente de la Albiceleste, y sin “El Mesías”, Argentina no es nada.