CIUDAD DEL ESTE
Por Edgar Medina
Una denuncia por lesión grave fue presentada ayer por abogados de Sonia Pintos de Rivas, de 28 años, quien se encuentra en estado delicado en la unidad de terapia intensiva de un sanatorio privado de Ciudad del Este, luego de la extracción del cuerpo extraño de su abdomen.
La fiscala Cinthia Leiva investiga el caso. La Clínica Minga Guazu, cuyo propietario es uno de los denunciados, ya abonó 54 millones de guaraníes por la cirugía para la extracción del objeto, según el abogado defensor, Carlos Solís.
El caso involucra al médico Ángel Caballero, quien ya había sido condenado por homicidio culposo en otro caso; el médico Mario Torres y la licenciada Mirian Rolón, quienes sometieron a una cirugía de cesárea y hernia umbilical y abdominal a la joven en la Clínica Minga Guazu, propiedad del primero de ellos.
El instrumento médico denominado pinza hemostática pean fue descubierto, gracias a un estudio radiográfico realizado por recomendación de otro médico que atendió a la paciente, quien fue derivada a otro centro asistencial luego de dos meses de padecimiento, según la denuncia realizada por los abogados Ilsa Santos Ávalos y Sergio Morel.
Para el efecto, un familiar del doctor Ángel Caballero depositó una parte del costo de la cirugía a nombre de la Clínica Minga Guazú en el otro centro asistencial donde se realizó la extracción de la pinza, cirugía mediante, según los documentos arrimados al Ministerio Público por los denunciantes.
La señora Sonia Pintos de Rivas sufrió una infección generalizada debido a que la pinza perforó su intestino, tras la cesárea que le practicaron el 20 de mayo pasado. En ese contexto, la paciente sintió dolores abdominales y volvió a ser internada y sometida a otra cirugía en la misma clínica el 11 de junio pasado.
Pero, al seguir experimentando los mismos dolores, Sonia Pintos se trasladó al Hospital Regional, donde consultó con el médico Jan Zabaleta que le recomendó realizar una fistulografía, estudio médico que reveló la existencia de un instrumento quirúrgico atravesando su intestino.
La víctima perdió parte de los intestinos y la posibilidad de volver a tener un hijo, según el abogado Sergio Morel, a causa de la infección generalizada que sufrió al vivir más de 2 meses con el intestino perforado.
El abogado Carlos Solís, defensor de la clínica donde ocurrió el hecho, afirmó que lo ocurrido fue una situación indeseada, pero que la clínica se hizo cargo de los gastos médicos de la paciente.