Economía

Más sombras que luces en el plan de contingencia económica del Gobierno

Referentes del sector privado coincidieron en que la lentitud en los créditos y la burocracia en los subsidios del IPS impidieron la efectividad de la Ley de Emergencia. Resaltaron avance del Pytyvõ.

Optimista, pero ineficaz. Esta es la visión que tienen referentes del sector privado sobre el plan de contingencia del Gobierno para hacer frente los efectos de la pandemia del coronavirus, con más sombras que luces, desde que fue puesto en vigencia hace poco más de un mes con la Ley de Emergencia Económica.

A solo un día del inicio de la cuarentena inteligente y la reapertura de miles de negocios, existe coincidencia en que la excesiva lentitud en el acceso a los créditos y la frustrante burocracia en el cobro de los subsidios vía Instituto de Previsión Social (IPS), fueron las piedras en el zapato del programa encabezado por el Equipo Económico Nacional.

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Para facilitar el acceso a los préstamos, especialmente de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), el Ejecutivo decidió fortalecer el Fondo de Garantías de las Mipymes (Fogapy) con USD 100 millones y fondear el fideicomiso administrado por la Agencia Financiera de Desarrollo (AFD) con otros USD 100 millones.

Con estas capitalizaciones, se pretendía garantizar operaciones por USD 500 millones, lo que representa el 100% de la cartera financiera de las mipymes. Sin embargo, a la fecha, se han desembolsado solamente USD 18 millones mediante la banca pública, lo que denota una descapitalización masiva de las compañías del sector para sobrevivir. En muchos casos, incluso, la falta de oxígeno financiero lleva al cierre ya permanente.

“Entendemos que los créditos no son el único camino. Pero los programas que se implementaron no están teniendo resultados. Muchas de las mipymes urgen de capital operativo, y no es solo para pagar salarios o para pagar gastos fijos, sino para seguir sobreviviendo después de la crisis”, expresó el director ejecutivo de la Asociación de Emprendedores del Paraguay (Asepy), Cristian Sosa.

¿Y las grandes? Para el economista Rubén Ramírez Lezcano, si bien se pudo idear mecanismos válidos para atender a las mipymes, señaló que también existen grandes empresas que hoy tienen dificultades para encontrar financiamiento debido al corte de la cadena de pagos.

Recordó que este sector de las compañías paraguayas sirve de sostén para muchas micro y pequeñas firmas, pero si la cuarentena se extiende para estas empresas y no pueden volver aún a la actividad, se debe repensar nuevas estrategias para lograr una reactivación inclusiva.

“La evaluación sanitaria fue muy buena y vemos que las medidas adoptadas en lo económico están en un muy buen sentido, pero hay aún algunas variables para ser consideradas. Hablamos de ajustes que permitan una recuperación y reanuden la cadena de pagos”, refirió.

Asistencia. El subsidio a los trabajadores formales es otro de los puntos flojos del plan de contingencia económica.

De un universo de 88.000 empleados con suspensión de contrato, solamente 9.000 han recibido el pago de G. 1.096.420. Este sistema, además de excluir a quienes ganan más de dos salarios mínimos, es ínfimo para aguantar 60 o 90 días, según el titular de la Cámara Nacional de Comercio y Servicios del Paraguay, Ernesto Figueredo.

“Para trabajadores y empresas que siempre aportaron al día, es injusto este monto. El otro aspecto preocupante es que no se ponen de acuerdo entre IPS y Trabajo, y los desembolsos no llegan a la gente que necesita”, expresó.

El representante de la Asepy, Cristian Sosa, agregó que esto puede poner nuevamente en discusión la necesidad de contar con un seguro del desempleo, como un mecanismo de auxilio inmediato para el trabajador en tiempos de crisis como la actual.

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