Un permanente movimiento de camiones repartidores de productos de consumo familiar se observa cada día por las calles internas del barrio 26 de Febrero, más conocido como asentamiento Marquetalia, en la ciudad de San Lorenzo. Llevan mercaderías a los pequeños almacenes, despensas y minimercados que funcionan en el lugar.
Esta actividad comercial y vehicular en la zona marca un nuevo perfil. Imagen totalmente opuesta a los inicios de la ocupación de un inmueble privado y una porción de tierra fiscal al que llamaron asentamiento Marquetalia, en 1999, luego de la caída del régimen stronista, donde predominaban las acciones de resistencia de los moradores al desalojo y los violentos enfrentamientos con fuerzas del orden que rodeaban el lugar.
En sus inicios, la ocupación hasta estuvo blindada por moradores que hacían de guardias del asentamiento, y ni el ingreso de la prensa se permitía. Al poco tiempo, el sector adquirió la fama de ser un sitio de hechos delictivos.
Esta toma de propiedad fue un dolor de cabeza para gobiernos anteriores, pero hoy con su consolidación se convierte en un banderín del progreso. Las primeras negociaciones para la compra del inmueble se hicieron durante el gobierno de Luis González Macchi, pero no se cerró por desacuerdos en el precio. En la era de Nicanor Duarte Frutos se logró que las tierras pasen a poder del Estado paraguayo.
El panorama comenzó a cambiar en el barrio, en especial hacia el 2007, bajo el gobierno de Duarte Frutos, cuando se obtuvieron recursos del Fondo Estructural del Mercosur (Focem) y de Itaipú para transformar Marquetalia, y se construyeron viviendas, empedrados, una moderna escuela, un centro sanitario. Se instaló agua potable y unidades de producción.
Los dirigentes iniciales de la ocupación y que encabezaban la conflictiva resistencia al desalojo, ya no viven en el lugar. Son otros los actuales dirigentes vecinales.
Como parte de la consolidación como un barrio tradicional de San Lorenzo, 740 familias acaban de iniciar el proceso de regularización de sus lotes con la Secretaría de Accion Social (SAS), bajo la era Cartes. Empezarán en breve a pagar una cuota por el terreno donde viven, y previamente a eso, aceptaron que se les coloquen medidores de la ANDE, para pagar por la electricidad según el consumo, superando la práctica de la conexión directa del servicio.
Rosalba Ayala vive en la zona desde hace 14 años; dice que hasta tienen un grupo de Sonidos de la Tierra y formaron una orquesta de cámara.