10 oct 2026

Mariscal de la derrota y congresal cara rota

Caricatura verseada

Nicanor anda diciendo,
con desparpajo sin par,
que un lugar en el Congreso
él sí merece ocupar.

Y que si allí él no estuviese
perdería el Paraguay,
aipo, un “buen” parlamentario,
y lo dice así nomás.

Lo que nunca ha practicado
en su rol presidencial
gua?u que ahora lo haría
de modo diferencial.

No en vano, unánimemente,
lo destinan a un sitial:
el peor de los peores,
según el ránking mundial.
Pero él, sordo, como siempre,
y ciego -hasta allí nomás,
porque no es mudo y prosigue
con su imparable bla-bla-,

si no le salen las cosas
a su angurria personal
amenaza con que reine
la ingobernabilidad.

Y en su caso no es extraño,
y lo pudo demostrar
llenando el país de hambre,
robos e inseguridad.

Miles se fueron a España
soñando con trabajar,
porque aquí ya no encontraron
ni una migaja de pan.

Mientras, con sus allegados,
se enriqueció sin parar,
implantando en todo el resto
pobreza descomunal.

De estas cosas y otras cosas
es culpable el Tendota,
con su equipo de corruptos
ajenos a lo social.

Ahora hace un mea culpa
por la miseria actual,
pero no duda un segundo
para enriquecerse más.

Y reclama “trato justo”
y aipo solidaridad,
cosa que él no ha practicado
never, no, nunca, jamás.

Jamás predicó un ejemplo
de genuina humildad,
sino la estulta soberbia
del flor de tova atã.

Iporã ne presidente,
iporã ne congresal,
iporã ne reincidente,
iporã ne “Mariscal”.