JOHANNESBURGO - SUDÁFRICA
Con himnos y alabanzas, sudafricanos de distintas razas y credos recordaron ayer a Nelson Mandela, en un día de oraciones en el que se calificó al fallecido líder como un ejemplo de la libertad, el perdón y la esperanza para construir un país y un mundo mejor.
En iglesias, mezquitas, sinagogas y salones comunitarios de todo el país, millones de personas alababan y reflexionaban sobre un hombre al que califican como el “padre de la nación” y un modelo mundial de integridad, rectitud y reconciliación.
Mandela, el primer presidente negro de Sudáfrica y quien sacó a la nación del apartheid y la llevó a una democracia multiétnica, murió el jueves a los 95 años tras una larga enfermedad.
Desde entonces, la primera economía de África se ha inundado de emociones no vistas desde la salida de la cárcel de Mandela tras 27 años de prisión en 1990 o su posterior victoria electoral. Masas de gente han colocado flores, velas, globos y mensajes fuera de su casa en Johannesburgo.
oraciones. En la iglesia Regina Mundi de Soweto, el mayor punto de reunión de los católicos en Sudáfrica, cientos de personas de todas las edades se reunían para rezar por Mandela y por el futuro de su país. “La gente reza para que haya cambios y estemos juntos”, dijo Gladys Simelane, una oficinista.
La ex mujer de Mandela Winnie Madikizela-Mandela, vestida de negro, asistió a un servicio religioso metodista en el barrio de Bryanston de Johannesburgo, donde el presidente Jacob Zuma alabó los valores del estadista más querido del país. “Creía en el perdón y perdonó, incluso a aquellos que lo tuvieron en prisión por 27 años”, dijo Zuma. “Representó la libertad. Luchó contra los que oprimían a otros. Quería que todo el mundo fuera libre”, dijo.
La jornada dio comienzo a un programa oficial de luto que incluye un homenaje programado para el martes en un estadio de Johannesburgo y un funeral de Estado agendado para el domingo en el hogar de Mandela, en Qunu, en la Provincia del Cabo Oriental.
“Mandela fue un hombre extraordinario, que hizo mucho por nosotros durante una vida llena de logros y sacrificios. Hoy le honramos por todo lo que nos dio”, dijo Chris Taylor, miembro de la parroquia anglicana de Santo Tomás, en el barrio residencial de Linden, donde los feligreses encendieron una gran vela en su memoria. Mientras tanto, en el antiguo gueto indio de Lenasia, la comunidad asiática sudafricana acudía a sus templos con Mandela en su listado de oraciones, y en el norte, en el acomodado suburbio de Bryanston, el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, se sumaba al homenaje religioso a Madiba en una iglesia metodista.
“Mandela predicó y practicó la reconciliación” tras el desmantelamiento del régimen racista del “apartheid”, que combatió durante gran parte de su vida, dijo Zuma, citado por la agencia de noticias sudafricana Sapa.
El presidente subrayó que la muerte de Mandela ha supuesto “una pérdida sin precedentes” para el país.
La parte más festiva, también con oficios religiosos pero con un carácter menos solemne, se vivió en el antiguo gueto negro de Soweto, donde el ex presidente vivió durante quince años.