El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cumple hoy 80 años presumiendo de gozar de una salud de hierro, aunque cada vez afronta más preguntas de la oposición sobre sus facultades, mientras una mayoría de estadounidenses ve con escepticismo su capacidad para desempeñar el cargo.
El republicano se convirtió el año pasado en el presidente estadounidense de mayor edad en asumir el cargo y será el segundo mandatario en la historia del país que alcanza los 80 años, tras su antecesor, el demócrata Joe Biden (2017-2021), a quien criticó reiteradamente por su estado cognitivo.
“Biden fue perdiendo fuerza a medida que avanzaba su presidencia. En mi opinión, tanto Biden como Trump eran demasiado mayores para ser elegidos presidentes de una superpotencia”, explica el analista Larry Sabato.
Trump, antiguo magnate inmobiliario y celebridad televisiva, ha decidido celebrar sus ocho décadas por todo lo alto, con una velada de artes marciales mixtas de la UFC en la Casa Blanca.
Lo hace mientras mantiene una agenda cargada, con negociaciones para poner fin a la guerra en Irán y un viaje a Francia hoy por la noche para la cumbre del G7.
El mandatario aprovecha su actividad y sus frecuentes apariciones ante la prensa para proyectar energía y asegura sentirse igual de bien que hace 50 años. Según el último informe médico de la Casa Blanca, tras una revisión en mayo, Trump, de 1,9 metros y 108 kilos, goza de “excelente salud” y es “totalmente apto” para ejercer como comandante en jefe.
El reporte atribuye los hematomas en la mano al uso de aspirina y a los constantes apretones de manos, y señala que la hinchazón en los tobillos ha mejorado respecto al año pasado.
El republicano no fuma ni bebe alcohol, aunque, según su propio secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., sigue una dieta “realmente mala”, basada en comida rápida, dulces y refrescos. EFE