Cuando se divulgó la existencia de una suerte de “safari de cacería de personas” para civiles, en filas de la Secretaría Antidrogas, dije: ‘Si el que acompaña el operativo contra el EPP es el gerente del Banco Amambay, propiedad del presidente Cartes, es obvio que lo hace con consentimiento’.
Lógicamente, la incursión de un civil armado en un operativo de fuerzas especiales es un hecho que rompe toda línea de institucionalidad y bastardea delictualmente los principios de funcionamiento de las fuerzas de seguridad y armadas de la República.
Luego dije: ‘Como siempre me reclaman que no le perdono una al presidente, valdría la pena darle el beneficio de la duda’. Entonces esperé. Ya él mismo se encargaría de dejar en claro la situación. Y efectivamente lo hizo ratificando la sospecha. No solo consintió la irregularidad, sino que defendió la tropelía.
E inmediatamente colocó un elemento distractor llevando el asunto al nivel de una pelea mediática de sectores de la Senad y la Policía por el operativo conjunto.
De lado quedaron las serias denuncias del titular de Senad, Luis Rojas, en contra de la Policía, de disputas por territorios de pillaje y “negociados"; por cuya razón no se estaría logrando nada en el operativo de captura, una tarea que –dijo– lo haría mucho mejor hasta el “Pato Donald”.
Rojas es un alto funcionario que negó y luego admitió la presencia en septiembre de un civil armado, al que llamó asesor –aunque lo sería en lavado de dólares y ad honórem– (el gerente de Cartes, Hugo Javier Portillo) en el ya polémico –y fracasado– operativo contra narcotraficantes supuestamente vinculados al EPP. Un alto funcionario, formateado en las escuelas estadounidenses en lucha antidrogas y etc., que dijo que quienes se molestan por lo ocurrido “van a seguir chupando mandarina”, dando a entender que lo seguirán haciendo. Y si así lo plantea, es porque efectivamente hay orden de mucho más arriba, aún por encima del comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta en el Norte, Mario Restituto González, quien dice no saber que eso pasa dentro de los operativos que él dirige.
Para Cartes no hay problema. Hasta defiende que así sea, incluyendo la molesta presencia de la Senad en el operativo, porque –sostiene– “el narcoterrorismo está muy pegado”. Y si él lo dice, debe ser verdad, algo sabe, seguro. Por eso, le doy nuevamente el beneficio de la duda...