Mañana es lunes y ya existe en la habitual agenda de crispación política un tema central: la reposición de Carlos Fernández Gadea y Bonifacio Ríos en la Corte Suprema de Justicia. Se salvó Juan Manuel Morales, su declaración de inamovilidad no es el tema top.
No sabemos a dónde nos llevará este nuevo derrame de combustible en el fuego de la política. Pero es otra peligrosa jugada desde la Justicia, que había sido que puede anular un juicio político.
Mal final para un año difícil y peor comienzo para un año en el que se necesitan seguridad jurídica y paz social para trabajar.
Afortunadamente el país cuenta con perseverantes ciudadanos emprendedores, productores, ganaderos, industriales, trabajadores, que, pese a la clase politiquera y a la Justicia prebendaria, siguen innovando, creando fuentes de trabajo, laborando con excelencia, invirtiendo su capital en este suelo. Ellos no están pendientes de qué hacen o dejan de hacer los tres poderes del Estado, y habría que agregar: por suerte.
Es en ellos en quienes hay que poner el foco, porque las acciones positivas tienen que ser un modelo, tienen que replicarse. Sería bueno no quedarse con el sabor amargo de un inicio de año preocupante, sino mirar esos buenos ejemplos que animan a ir derribando la estructura de poder paquidérmico que busca mantener a este país cautivo en el subdesarrollo.
EL TRAGO. Otro capítulo nada alentador para comenzar el año es la cantidad de heridos atendidos en Emergencias Médicas luego de la fiesta del fin de año. El saldo de la “celebración” fue 233 personas heridas de gravedad, de las cuales 3 murieron; y, como siempre, el alcohol estuvo presente en el 90% de los casos.
Alguien dijo el otro día que para ser feliz aunque sea hay que marearse con alcohol. Este es el pensamiento de la mayoría de la gente. Otro personaje fue más lejos y se quejó porque la Policía Caminera iba a hacer el control de alcotest en las rutas. El hombre de 30 años decía, muy convencido: “Todo el mundo chupa, ¿cómo van a controlar? Entonces, nadie va a chupar, no va a haber diversión”.
Categórico: mientras la gente quiera llenar su vacío emocional o espiritual con alcohol, seguiremos lamentando el derrame de sangre en las rutas, en las calles, en los bares, en cualquier parte donde el exceso de bebidas “hace la fiesta”.
Y mientras no existan campañas que hagan contrapeso a la publicidad, los jóvenes seguirán pensando que la vida solo es color de rosa cuando el alcohol está presente. Suponemos que pueden dudar de este falso paradigma si se les muestra el resultado del consumo excesivo de alcohol: tripas afuera, autos reventados, huesos rotos, cráneos partidos, familias destruidas, hijos sin padres, madres sin hijos... Así de cruda es la realidad que se vive en Emergencias Médicas.
Y a pesar de la borrachera de poder -con la que terminamos el año- y la de alcohol -con la que comenzamos uno nuevo-, se puede avanzar, y en gran medida esto depende de la determinación y la perseverancia de los ciudadanos que, gracias a Dios, tienen puesta la camiseta de Paraguay.