El líder del Partido de los Trabajadores (PT), quien aspira a su tercer mandato, se comprometió con los evangélicos a mantener la libertad de culto y religión, a reforzar el papel de la familia y a no interferir políticamente en el uso de la fe.
“Les puedo asegurar, por tanto, que mi Gobierno no adoptará cualquier actitud que hiera la libertad de culto y plegaria o cree obstáculos al libre funcionamiento de los templos”, aseguró Lula en la misiva.
El ex presidente brasileño salió así al paso de los bulos difundidos en los últimos meses por el bolsonarismo, los cuales acusan falsamente a Lula de su intención de cerrar iglesias en caso de vencer las elecciones del 30 de octubre.
Sin citar directamente a Bolsonaro, el antiguo sindicalista denunció en la carta “el uso político de la fe” con “fines electorales” y recalcó que su Gobierno “jamás usará símbolos de su fe para fines político-partidarios”.
“Si el pastor quiere hacer política, que vaya a la calle, pero no puede ir a la iglesia”, aseguró Lula durante su discurso ante un centenar de evangélicos reunidos en un hotel de São Paulo.
Declarado católico, Lula (2003-2010) también manifestó su “respeto y admiración” por la fe de los evangélicos e insistió en la importancia de la familia, una de las principales banderas del líder de la ultraderecha brasileña, férreo defensor de los valores cristianos y la agenda conservadora.
“La familia para mí es algo sagrado”, subrayó Lula, acompañado por algunos correligionarios evangélicos, como la diputada electa y ex ministra Marina Silva.
estrategia del 2002. La “Carta a los evangélicos” pareció ser inspirada en la misiva suscrita por el dirigente progresista en 2002 para apaciguar los ánimos de los inversores, nerviosos ante su inminente llegada al poder.
Lula se comprometió entonces con el equilibrio fiscal y las cuentas públicas, convirtiéndose así en el consentido de los mercados tras haber sido por años el temido izquierdista cuya llegada al poder provocaría una fuga sin precedentes de capitales de Brasil.
“SOY CONTRARIO AL ABORTO”. En su misiva, Lula dio un paso más para conquistar el apoyo de los evangélicos, una importante base electoral de Bolsonaro, y aseguró que es contrario al aborto, pero recordó que su legislación le compete al Congreso brasileño, que actualmente es de tendencia conservadora.
“Nuestro proyecto de Gobierno tiene compromisos con la vida plena en todas sus fases. Para mí la vida es sagrada, obra de las manos del creador y mi compromiso siempre fue y será con su protección”, señaló el ex presidente.
CONTRADICCIÓN. El compromiso, sin embargo, contrasta con las declaraciones ofrecidas al inicio de la campaña por Lula, cuando defendió el aborto, que actualmente es permitido en Brasil en algunos casos amparados por la ley, como violación o riesgo para la vida de la madre.
“Las mujeres pobres mueren intentando hacer un aborto, porque es prohibido”, pero “la ‘madame0 puede ir a hacerse un aborto en París o elegir Berlín”, cuando “la verdad es que debería ser una cuestión de salud pública, para que todo el mundo tenga derecho”, declaró entonces Lula.
Esas declaraciones han sido aprovechadas a lo largo de la campaña por los movimientos de extrema derecha, quienes han arremetido contra Lula al calificarlo de forma peyorativa de “comunista” y “enemigo de los valores cristianos”.
“Cuando decidí hacer la carta lo hice por respeto a ustedes. Sé cuánto las personas serias sufren para enfrentar a los mentirosos, tanto en la iglesia evangélica como en la católica”, indicó Lula.
Primera dama llama a “extirpar el cáncer” de la izquierda
La primera dama de Brasil, Michelle Bolsonaro, encabezó este miércoles un acto político de cara a la segunda vuelta de las elecciones e instó a “extirpar el cáncer” de la izquierda y a impedir que el país caiga en “las tinieblas”.
La esposa del presidente Jair Bolsonaro se sumó a la campaña para la segunda vuelta de las elecciones, a realizarse el 30 de octubre y en la que el líder de la ultraderecha se medirá al ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, candidato de un frente progresista y quien lidera todos los sondeos.
Este miércoles, participó en un acto de “Mujeres con Bolsonaro” celebrado en São Paulo, que reunió a pastores evangelistas, líderes de otras religiones, militares y policías, que conforman parte de la base de la ultraderecha brasileña.
Michelle Bolsonaro aseguró que es “dueña de casa” y “ayudante” de su marido, pero que el momento que enfrenta Brasil la “obliga” a sumarse a la “lucha por la libertad de la nación”, que consideró amenazada por una posible victoria de Lula, líder del Partido de los Trabajadores (PT).
“Estamos luchando contra las fuerzas de las tinieblas”, contra “un hombre mentiroso que quiere volver a la escena del crimen para volver a robar”, afirmó en alusión a los asuntos de corrupción que en el pasado salpicaron a Lula.
También aseguró que el ex mandatario “está con sed de venganza” de “todos los que se levantaron contra él” y pidió a los brasileños que “luchen por la libertad”, para que “ese cáncer de la izquierda, del partido de las tinieblas, sea extirpado”.
Según Michelle Bolsonaro, Brasil es hoy “la última barrera contra el comunismo” y solo el triunfo de su esposo impedirá que en el país “sean cerradas las iglesias” y “perseguidos los religiosos”, como “ocurre hoy en Nicaragua”.
La primera dama de Brasil, una ferviente evangelista, estuvo acompañada por el candidato bolsonarista al Gobierno regional del estado de São Paulo, Tarcísio Gomes de Freitas, quien también disputará una segunda vuelta frente al progresista Fernando Haddad.