Por Óscar Bogado
ENCARNACIÓN
“A mí no me atrae el poder por el poder, no me atrae el dinero. Los Lugo Méndez no tenemos precio”, sostuvo ayer Fernando Lugo durante el cierre del acto de instalación de la Concertación en el sur del país. Alegó que ese mensaje tiene que ser la mística y la ética que se debe inyectar a la política, “si no no nos diferenciaremos de los demás”.
Por otro lado, haciendo alusión al oficialismo colorado y al propio presidente Nicanor Duarte Frutos, quien permanentemente lo acusa de ser un improvisado en la política, la respuesta fue simple: “El liderazgo se nace y se hace”. Recordó que desde el quinto grado sus compañeros habían depositado su confianza en él eligiéndolo como representante. Mencionó que esta experiencia también se repitió en la secundaria e incluso en la Universidad. “Había un liderazgo intelectual”, señaló.
Dijo además que no cree que la credibilidad que tiene sea porque fue obispo o sacerdote, y que siempre apostó por el liderazgo colectivo. Reconoció que no será fácil romper 60 años de hegemonía de un partido que se creyó dueño del país. Admitió también que proviene de raíces coloradas pero que no le asustan los desafíos ni las persecuciones.
Ni chorizo ni caña. Lugo manifestó que muchas veces se habla sobre lo que puede ofrecer Lugo. “Suelo decir que no puedo ofrecer chorizos ni caña en las concentraciones”, señaló. Sostuvo que sueña con un país diferente en donde en una mesa “podamos sentarnos todos juntos, donde entramos todos. Nos merecemos porque este Paraguay es de todos los paraguayos en igualdad de condiciones, como quiere la Concertación”, concluyó.