09 mar. 2026

Luchas sectarias ubican a Irak cerca de la guerra civil

Las ejecuciones de Sadam Husein y sus colaboradores, así como el refuerzo de la presencia de tropas norteamericanas no han servido para atenuar la violencia que se apoderó de Irak desde hace cuatro años.

REUTERS-EFE
Bagdad-Irak
El ex vicepresidente de Sadam Husein fue ejecutado ayer por crímenes contra la humanidad, en el cuarto aniversario de la invasión liderada por EEUU que derrocó al líder iraquí.
El ex vicepresidente Taha Yasín Ramadán fue el tercero de los máximos colaboradores de Sadam en ser ahorcado, desde que el ex presidente fue ejecutado en diciembre tras un juicio en un tribunal iraquí respaldado por EEUU, que grupos de derechos humanos criticaron como injusto.
Pero las ejecuciones no han servido para atenuar la violencia que se apoderó de Irak desde el 2003 y muchos en la nación árabe dicen que han exacerbado las luchas sectarias que ahora bordean la guerra civil.
Testigos informaron que el cuerpo de Ramadán, envuelto en una bandera iraquí, fue recibido como el de un “mártir” por cientos de personas en el pueblo norteño de Awja. Hombres armados dispararon al aire para rendirle honores.
Ramadán fue enterrado cerca de los dos hijos de Sadam y de dos colaboradores ejecutados previamente este año, Awad al Bander y Barzan al-Tikriti, afuera del recinto que alberga la tumba de el ex líder Sadam, tal como solicitó en su testamento.
El portavoz de gobierno, Ali Dabbagh, dijo que la ejecución de Ramadán resultó como había sido planeada. También señaló que se habían tomado medidas para que no se repitiera el mismo percance que ocurrió en la ejecución de Barzan, cuando la soga lo decapitó accidentalmente.
La hermana de Ramadán, Khadija Yassin Ramadán, dijo que el ex vicepresidente había hablado por teléfono con parientes en Yemen antes de su ejecución.
“Es suficientemente gratificante para nosotros morir como mártires por la patria. No bajaremos la cabeza ante los ocupantes”, dijo Ramadán a su familia, según citó su hermana.
“Nuestro país no está aplicando la ley, está llevando a cabo una venganza”, dijo Khadija en Sanaa, agregando: “Pese a nuestra tristeza estamos orgullosos, porque no cualquier persona puede convertirse en un mártir”.

PRIMERAS CONSECUENCIAS. Poco después de la ejecución de Ramadán, en las primeras horas del día, un coche bomba cerca de una estación policial de Bagdad provocó la muerte de al menos cinco personas e hirió a 17.
Una fuente policial dijo que el lunes se habían encontrado 30 cuerpos baleados en diferentes partes de la ciudad.
Los ataques y tiroteos diarios han provocado crecientes pedidos en EEUU para que se retiren las tropas de Irak.
Pero el presidente George W. Bush advirtió el lunes a los escépticos acerca de las consecuencias devastadoras de un pronto retiro de las tropas.
Bush defendió su política en Irak ante nuevas encuestas que muestran que los estadounidenses cada vez se oponen más a la guerra y que los iraquíes tienen poca o ninguna confianza en las fuerzas de ese país.
“Después de cuatro años, puedo decir que el país está perdido. Nunca esperamos que esto pasara. Esperábamos vivir como un país europeo, no vivir así”, dijo Salih Abu Mehdi, un guardia de seguridad de 43 años y padre de seis niños.
“No creo que ningún iraquí piense acerca del futuro, han dejado de pensar en el futuro. Solo pensamos en cómo pasar el día”, señaló, agregando que a veces su familia lo llama varias veces por hora para asegurarse de que esté bien.

Bush pide más tiempo
Con las encuestas mostrándolo cerca del punto más débil de su presidencia, el presidente George W. Bush pidió más tiempo para su plan de enviar cerca de 30.000 soldados adicionales, la mayoría para estabilizar Bagdad. “Puede ser tentador mirar hacia los desafíos en Irak y concluir que nuestra mejor opción es empacar e irnos a casa. Esto podría ser satisfactorio en el corto plazo, pero creo que las consecuencias sobre la seguridad estadounidense serían devastadoras”, dijo Bush. Una encuesta de la CNN mostró que el respaldo estadounidense a la guerra había caído a un 32 por ciento, con un 63% oponiéndose al conflicto.

Yasín Ramadán
Taha Yasín Ramadán, de origen kurdo, estaba considerado uno de los más duros del régimen de Sadam, y en el momento de la invasión ocupaba la vicepresidencia de la República, tercer cargo en importancia del régimen. Nacido en 1938 en la ciudad norteña de Mosul, y de etnia kurda, Ramadán consagró su vida a Sadam y a su régimen baazista de arabismo laico. Simple empleado de banca en sus años adolescentes, se enroló en el ejército en 1956, y allí conoció a Sadam, ya entonces miembro del clandestino Partido Baaz, que más tarde gobernó en Irak durante casi cuatro décadas. Ramadán era uno de los pocos que seguían con vida de los que participaron en el golpe de Estado de 1968 que llevó a Baaz al poder. Desde aquella fecha, escaló sin descanso los peldaños del partido laico panárabe, hasta llegar al Consejo de Mando Revolucionario, máximo órgano del país presidido por el mismo Sadam.