12 abr. 2026

Lucha ascética

La lucha misteriosa de Jacob con un ángel con figura de hombre a orillas del río Yaboc señala un cambio radical en la vida del patriarca. Hasta aquí Jacob había llevado una conducta demasiado humana, apoyado solo en medios puramente naturales. A partir de este momento confiará sobre todo en Dios, que reafirma en él la alianza con el pueblo elegido.

Así lo expresa el libro de la sabiduría: Le concedió la palma en duro combate para enseñarle que la piedad prevalece contra todo.

La lucha ascética del cristiano ha de ser positiva, alegre, constante, con “espíritu deportivo”. “La santidad tiene la flexibilidad de los músculos sueltos. El que quiere ser santo sabe desenvolverse de tal manera que, mientras hace una cosa que le mortifica, omite –si no es ofensa a Dios– otra que también le cuesta y da gracias al Señor por esta comodidad. Si los cristianos actuáramos de otro modo, correríamos el riesgo de volvernos tiesos, sin vida, como una muñeca de trapo.

“La santidad no tiene la rigidez del cartón: sabe sonreír, ceder, esperar. Es vida: vida sobrenatural”.

En una meditación a propósito del Evangelio de hoy, el papa Francisco dijo: “Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que “la mies es abundante”. Pero ¿quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jesús es la humanidad, somos nosotros. Y la acción eficaz que es causa del “mucho fruto” es la gracia de Dios, la comunión con él. Por tanto, la oración que Jesús pide a la Iglesia se refiere a la petición de incrementar el número de quienes están al servicio de su Reino. […]

Así, primero nace dentro de nuestro corazón el asombro por una mies abundante que solo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por último, la adoración por la obra que él ha hecho y que requiere de nuestro libre compromiso de actuar con él y por él”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios, de Francisco Fernández Carvajal, y http://www.regnumchristi.org/espanol/articulos/articulo.phtml)