Niños en bicicletas, con pandorgas, adultos mayores, bailarines, músicos, grupos de amigos y hasta familias enteras acudieron en masa para disfrutar un momento al aire libre junto al río Paraguay. Los más atrevidos incluso se acercaron al borde del agua, jugaron fútbol de playa o caminaron por la arena, que también estaba resguardada por efectivos policiales.
Mientras, los vendedores debieron permanecer nuevamente en el lugar habilitado por la Policía para la venta pública.
Organización. Para Esteban Armoa, quien llegó hasta las costas de Asunción desde el barrio Trinidad, la nueva ubicación de los vendedores ambulantes genera una mejor organización en el sitio.
“Ahora realmente se puede caminar y aprovechar mejor este espacio con total libertad”, comentó. Agregó que igual se acercó hasta el sitio donde se encontraban los vendedores para comprar gaseosas y agua, ya que no están demasiado alejados de la gente.
Igualmente, Cristian Florentín, de barrio Obrero, festejó la decisión de reubicación, ya que tienen más lugar para disfrutar de la vista del río.
“Para nosotros tampoco fue un problema acercarnos hasta los vendedores, ya que mi hijo quería una pandorga”, contó.
El subcomisario Ramón Escobar explicó que ayer se dispuso la presencia de unos 150 policías para resguardar la seguridad por un lado, y por el otro para garantizar que las veredas estén disponibles para los visitantes.
Afirmó que el operativo de control es iniciativa de la Policía Nacional, pero que aguardan que el proyecto de la Costanera, que todavía pertenece al Ministerio de Obras Públicas, pase a la Municipalidad de Asunción para mejorar los trabajos.
En la otra vereda, la que mira hacia el Palacio de Gobierno, los vendedores lamentaron la reubicación, aunque indican que las ventas mejoraron con respecto a lo vendido el pasado sábado.
“Lo que nosotros pedimos es permanecer bien pegados a la baranda de enfrente (sobre la vereda), colocar ahí nuestros productos y poder estar más cerca de la gente”, remarcó.
Indicó que hoy mantienen una reunión con el intendente de Asunción, Arnaldo Samaniego, para plantearle una solución al conflicto generado.