Habrá que esperar un poco más, hasta el mes de julio, para ver en el Reina Sofía una de las piezas fundamentales de Gauguin, “Nafea Faa Ipoipo” ("¿Cuándo te casarás?”), que es además la obra más cara de la historia al haber sido vendida por la Fundación Rudolf Stechelin a la Autoridad de Museos de Qatar por más de 300 millones de dólares (263,3 millones de euros).
La presencia de este cuadro es una de las principales razones para considerar irrepetible la exposición de las piezas del Kuntsmuseum, además de porque la institución suiza nunca volverá a ceder tal cantidad de obras fundamentales y porque ha prestado muchas piezas que no deja habitualmente.
La condición de “irrepetible” fue subrayada durante la presentación hoy de unas exposiciones que se han podido organizar gracias a la generosidad del museo suizo, que decidió ceder las obras tras decidir su cierre temporal para llevar a cabo obras de modernización.
Por un lado, “Fuego Blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel” y “Coleccionismo y modernidad”, que inaugurará mañana la reina Letizia en el Reina Sofía, y por otro, “10 Picassos del Kunstmuseum Basel”, que se abrirá el miércoles en el Museo del Prado.
“10 Picassos del Kunstmuseum Basel” es “la fiesta” de Picasso, en opinión del director del Prado, Miguel Zugaza, que quiso recibir a los “Picassos mayores de Basilea” por la puerta grande, en la galería central, en el eje simbólico del museo, donde se presentan “literalmente como una ofrenda”.
Picasso vuelve a caminar por el Prado “con una naturalidad pasmosa, como Pablo por su casa”, en un recorrido en tres ejes. Por una parte, una retrospectiva esencial del artista, con obras maestras exhibidas cronológicamente que representan cada una de sus etapas capitales.
En otro eje, los cuadros de Picasso, “tan contemporáneos como clásicos”, se relacionan de “tú a tú” con obras de Tiziano, Tintoretto, el Greco, Veronés, Velázquez, Rubens o Goya.
“Aquí, el tiempo convencional se desvanece y surge ante nuestra mirada estrictamente contemporánea una experiencia nueva e irrepetible. Pocos artistas son capaces de mantener ese diálogo”, según Zugaza.
Tras la contemplación de “Los dos hermanos” y “Hombre, mujer y niño”, el “cezanniano” bodegón “Panes y fruteros” se cruza con “El entierro de Cristo”, de Tiziano; el gótico cubismo de “El aficionado” se proyecta sobre los Grecos del retablo de María de Aragón, mientras que “Arlequín sentado” (1923) medita sobre “La historia de Cristo y el centurión”, de Veronés.
“Como en el ‘Quijote’, nunca se sabe muy bien dónde comienzan las grandes historias, y esta que nos trae hoy aquí es, sin duda, una de ellas”, afirmó Zugaza.
También en términos de agradecimiento giró la intervención del director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, quien destacó que se han montado dos exposiciones con pluralidad de lecturas en torno a cómo los coleccionistas entendían la historia del arte y las relaciones entre coleccionistas, artistas, curadores y museos.
“Fuego Blanco. La colección moderna del Kunstmuseum Basel” es la principal muestra del Reina Sofía, que permite hacer un recorrido cronológico a través de 104 obras maestras, de las cuales solo 9 habían estado antes en España.
Con piezas creadas desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, la exposición explica la evolución del arte de los últimos 150 años, con movimientos como el simbolismo, expresionismo, cubismo, purismo, la Bauhaus, el “art brut”, surrealismo, abstracción, constructivismo, minimalismo, postexpresionismo alemán, abstracción estadounidense de postguerra o “pop art”.
Este relato está montado con artistas como Picasso, Braque, Gris, Léger, Le Corbusier, Dubuffet, Giacometti, Munch, Kandinski, Yves Tanguy, Hans Arp, André Masson, Max Ernst, Paul Klee, Mondrian, László Moholy-Nagy, Gerhard Richter, Rothko, Jasper Johns, Andy Warhol, Picabia o Steve McQueen.
Las 62 pinturas, 44 de la Fundación Im Obersteg y 18 de la Colección Rudolf Staechelin, exhibidas en “Coleccionismo y modernidad”, forman por su parte una pequeña joya de arte con obras. De ellas, solo tres habían viajado a España con anterioridad.
Van Gogh, Gauguin, Renoir, Redon, Pissarro, Manet, Modigliani, Monet, Cézanne, Chagall, Soutine, Hodler, Jawlensky o Picasso, con obras como “Bebedora de absenta”, “Mujer en el palco” o “Arlequín con antifaz”, son parte de este tesoro.
A las obras de Gauguin que ya cuelgan en el Reina Sofía se unirá a partir de julio la obra más emblemática de las cedidas por el museo de Basilea, “Nafea Faa Ipoipo” (¿Cuándo te casarás?).
Sobre el futuro de la colección de Rudolf Staechelin, el director del Kunstmuseum afirmó que la Fundación que la gestiona “quiere tener la oportunidad de ver otras opciones por todo el mundo para su futuro. Nosotros estamos haciendo lo posible para que vuelva a casa, pero no lo sabemos”.