A los paraguayos les dicen “paraguas”, así como a los bolivianos les llaman “bolitas”, a los peruanos “perucos” y a los propios argentinos del interior del país, “cabecitas”. Los nombres que los porteños o bonaerenses adjudican a los migrantes humildes que invaden su ciudad, tiene una alta carga de xenofobia y discriminación.
Las llamadas “villas de emergencia” o “villas miserias”, densas áreas pobladas por ocupantes marginales, son los territorios donde se refugian la gran mayoría de los ciudadanos paraguayos humildes que llegan en busca de trabajo.
Las villas 31 y 31 Bis, en el barrio de Retiro, junto a las conocidas estaciones de trenes y de ómnibus, constituyen el lugar donde existe mayor número de migrantes paraguayos. Otras villas con alta población guaraní son La Matanza, Fiorito, Ciudad Escondida y Fuerte Apache.
“Los paraguayos somos discriminados en Argentina porque vivimos en las villas, porque somos ‘villeros’. Pero muchas veces no tenemos otro lugar donde vivir. Aquí la gente ocupa el terreno, construye su casa, puede volver a vender la casa, pero la tierra es del Gobierno. Los taxistas no entran en las villas, porque creen que se les va a asaltar. Si venís en taxi, te bajan a dos cuadras de distancia”, cuenta Zulma Ortiz, paraguaya que reside con su familia en la villa 31 Bis.
En la Villa 31 viven 2.860 familias, más de 14.000 habitantes, con servicios básicos de agua, electricidad, cloacas, y equipamientos comunitarios construidos por los propios pobladores. En la Villa 31 Bis, con asentamientos más recientes y carencias grandes de servicios, viven 1.780 familias, cerca de 9000 habitantes.