Alrededor de 20 especies de aves migratorias utilizan rutas nacionales y regionales para anidar, reproducirse y sobrevivir. Los pastizales y las praderas naturales son los ecosistemas considerados de importancia mundial ubicados en el hemisferio sur y al igual que en el norte están en peligro de desaparecer por causa de actividades no planificadas por el hombre, siendo una de ellas la agricultura.
Así lo indica la coordinadora del Programa de Aves Migratorias del Servicio Forestal de los Estados Unidos, Carol Lively, que se encuentra de visita en el país con la intención de compartir experiencias sobre los trabajos de conservación de las áreas de importancia para las aves.
“Los pastizales están bajo mucha amenaza por la agricultura, están en peligro de no existir dentro de 50 años y es por eso que buscamos alianzas entre gobiernos federales, estatales así como organizaciones de conservación, productores y dueños de bienes privados”, manifestó.
Añadió que la conservación de las especies no solo debe hacerse en el lugar de hábitat sino en todos los países que atraviesan las aves, por lo cual se buscan alianzas por toda América para llevar adelante proyectos de conservación, explicó.
El proyecto parte desde los bosques boreales de Canadá, uno de los sitios más importantes para la reproducción de las aves, en las praderas de este país y de los EEUU también son vistos como lugares de interés natural para la reproducción de la avifauna.
ALIANZAS. Ya existe una alianza de pastizales que reúne a Brasil, Uruguay, Argentina y Paraguay con coordinadores en cada país que realizan trabajos de investigación para contar con mayor información sobre aves que permitan tener un censo.
Desde hace dos años el Servicio Forestal de los EEUU mantiene conversaciones con la asociación Guyra Paraguay para traducir los modelos utilizados en Norteamérica en el Conosur para la conservación de los hábitat.
Cristina Morales, de Guyra Paraguay, explicó que nuestro país comparte una ecorregión llamada Pastizales de la Mesopotamia, con Argentina, Brasil y Uruguay, con la misma diversidad de especies que se mueven. Añadió que es necesario hacer una conservación en todas las áreas para identificar los pastizales más importantes e identificar dentro de esas regiones a las personas que estén interesadas en participar de la iniciativa “como ganaderos y gente que se dedica al cultivo de arroz”, dijo.
“Buscamos una producción más amigable con el ambiente, que sea más rentable para ellos y también conserve las especies que utilizan nuestra región para alimentarse, descansar y pasar lo que sería el invierno del norte”, puntualizó.