Redacción / HORA DEL ESTE
Ahora piden que las autoridades municipales les otorguen el mismo espacio o un sitio mejor donde poder trabajar.
El conflicto inició hace casi dos meses, cuando los nativos llegaron frente al Banco de Fomento, ubicado sobre la Avenida San Blas de la ciudad, para ubicar sus productos como diariamente lo hacían. Grande fue la sorpresa cuando encontraron totalmente ocupado el espacio que les pertenecía, por unos diez vendedores informales.
Estos trabajadores instalaron pequeños puestos de venta de ropas, frazadas, sombreros, golosinas, calzados entre otros artículos. Desde entonces no salen del lugar y los nativos quedaron sin poder trabajar.
“Nosotros trabajamos frente al Banco por casi diez años y repentinamente encontramos que nuestro lugarcito se ocupó. No queremos pelea con los demás vendedores porque nunca fuimos de crear problemas por eso nos resignamos y salimos. Sólo dos de los nuestros siguen vendiendo a un costado de la calle pero necesitamos un nuevo lugar para toda nuestra gente”, manifestó Juan Ángel Medina, líder de los Maká.
El hombre señaló que viven exclusivamente de la venta de sus artesanías y que ya están pasando necesidades por no poder trabajar hace unas semanas. “Sólo pedimos encarecidamente a la Municipalidad que nos brinde un sitio mejor o nuestro anterior lugar para poder instalar nuestros puestitos de ventas. Vivimos de eso y necesitamos trabajar”, indicó.
PERMISO. María Ojeda, una de las vendedoras informales que instaló su puesto de venta en el espacio que pertenecía a los Maká manifestó que tiene permiso municipal para trabajar en ese lugar.
“Nosotros solicitamos un lugar donde instalar nuestro puestito y don Ireneo Franco, encargado de los fiscalizadores de la Comuna, nos dijo que podíamos ubicarnos aquí. Total los indígenas podían vender en cualquier parte su artesanía, es lo que señaló el señor”, dijo la mujer.
La trabajadora reclamó que otra colega suya, doña Viviana Medina, tenga cuatro puestos de ventas en la misma hilera en conflicto, y que por eso solicitó un espacio para ella y su familia.
DESALOJO. Ireneo Franco, el encargado de fiscalizaciones de la Municipalidad de Ciudad del Este explicó que en ningún momento se les otorgó permiso a los trabajadores informales.
“Mi trabajo es desalojar todos los días a los informales y no sabía que los nativos quedaron sin lugar para vender sus artesanías. Inmediatamente enviaré a mi gente a corroborar la situación y sacarle a esa gente de ahí porque los indígenas siempre vendieron en esa zona”, refirió.
Aseguró que los Maká tendrán libre nuevamente el espacio esta misma semana, ya que el lugar siempre les perteneció para vender sus trabajos.