15 jul 2026

Los intocables

No me refiero a los detectives de la película, sino a los grandes banqueros de Wall Street. Así los llama la TV estatal PBS, que presentó un interesante documental el 23 de enero pasado. El documental dice algo que debiera ser obvio y no lo es: ningún banquero intocable fue preso ni procesado desde 2008, cuando hubo una gran crisis y también un gran fraude en Wall Street. Desde entonces, sin embargo, entre dos y tres mil personas fueron presas a causa de aquel embrollo: agentes comerciales, deudores morosos, etc. Todos ellos eran personas de recursos mucho menores que los de los intocables.

Un alto funcionario del Departamento de Justicia norteamericano, Lanny Breuer, dijo que no iba a iniciar una demanda criminal contra el Banco HSBC, aunque hubiese lavado dinero sucio, porque era demasiado grande como para causarle un perjuicio (The Guardian, 12/12/12). Como contrapartida, Estados Unidos tiene la mayor cantidad de presos del mundo, y se calcula que entre el 80 y 90 por ciento de ellos son pobres. Algunos fueron presos por orinar en la calle o no pagar multas de tráfico -infracciones mucho menores que la de los intocables de Wall Street-.

Esa diferencia ante la ley no es privativa de los Estados Unidos. También hubo grandes chanchullos en los círculos financieros ingleses y ningún castigo. No hubo sanciones contra los banqueros en España, donde apalean a los indignados, e incluso a quienes están en la calle cuando los apalean. Desigualdades siempre hubo, pero aumentaron con el neoliberalismo, la ideología dominante de las tres últimas décadas. En tiempos de Clinton, el 1% de los norteamericanos se llevaba el 45% de los ingresos; en tiempos de Bush, ese 1% se llevaba el 65%; en tiempos de Obama, ese 1% recibió el 93% (New York Times, 21/3/12). Obama no es un neoliberal estricto, pero tampoco puede hacer gran cosa. Al neoliberalismo, como a las algas tóxicas Ypacaraí, cuesta sacarlo cuando ha llegado.

Se dice que el neoliberalismo se convirtió en ideología de Gobierno con Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Inglaterra. No es así. El primer sistema neoliberal fue el implantado en 1973 con el golpe militar de Augusto Pinochet en Chile. Pinochet tuvo el asesoramiento de Milton Friedman, el ideólogo neoliberal. El segundo neoliberalazo fue el impuesto en la Argentina con el golpe militar de 1976. Después vinieron Reagan y Thatcher. Después del golpe chileno, el neoliberal Hayek le recomendó a Thatcher imitar a Pinochet. En Inglaterra no se puede, le contestó Thatcher, quien debió ser más prudente.

Mbaretépe da más gusto. En septiembre de 1988, Friedman viajó a China; “di el mismo consejo a China que a Chile”, escribió después. En junio de 1989 fue la matanza de Tiannamen, represión de los manifestantes que protestaban contra las medidas neoliberales del gobierno de Deng Xiaoping. Puede parecer una contradicción y no lo es. Para el neoliberalismo, la libertad comercial está por encima de la libertad política y de los derechos humanos. ¿Y por qué se llama liberalismo? Porque de algún modo tenía que llamarse. Nada que ver tiene ni con la libertad ni con la igualdad. Sobre el tema, es muy instructivo el video La doctrina del shock, de Naomi Klein, que está en internet.