Política

Los familiares de víctimas de plagios siguieron audiencia

 

Por medio de una pantalla gigante instalada en el auditorio de la Procuraduría General de la República, familiares de víctimas de secuestro siguieron ayer el desarrollo de la audiencia pública convocada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) en la causa promovida contra el Estado paraguayo por Juan Arrom y Anuncio Martí y sus familiares.

Sentados uno cerca de otro, estuvieron Fátima Cubas (prima de Cecilia Cubas), Antonella y Stefanía Debernardi (hijas de María Edith Bordón de Debernardi), Silvina Ratti, Facundo y Santiago Zavala, María Mercedes de Ratti y Alfredo Ratti (familiares de Fidel Zavala), Obdulia Florenciano y Apolonio Morínigo (padres de Edelio Morínigo), Ramón Lindstron e hijo (familiares de Luis Lindstron), entre otros.

“Las chances de que haga justicia con el Estado paraguayo son cada vez mayores”, expresó Fátima Cubas después de escuchar las declaraciones de Juan Arrom y “la contundente declaración de los testigos del Estado”, los doctores Óscar Germán Latorre y Edgar Sánchez.

“El doctor Latorre ha seguido paso a paso el secuestro de Cecilia Cubas y conoce la manera cómo opera esta gente”, resaltó.

“¡Qué caradura!” dijeron en coro ella y otros familiares de víctimas de secuestro cuando escucharon la respuesta de Cristina Arrom a la pregunta de la ministra de la Corte IDH, Elizabeth Odio, de si el secuestro de María Edith había sido muy publicitado y esta respondió: supongo que sí. Y cuando dijo que María Edith no era parte de su entorno familiar y que solo ocasionalmente la veía, pese a que en realidad eran cuñadas.

Alfredo Ratti, suegro de Fidel Zavala, dijo que propondría a Arrom como candidato al Oscar “porque es un actor de primera”. Valoró la calidad de las preguntas de los jueces y dijo que esperaba que el Tribunal emita un fallo justiciero, “que no le condene al Paraguay”. La señora Obdulia Florenciano, madre del policía aún en cautiverio en manos del Ejército del Pueblo Paraguayo, dijo que lamentaría que la Corte IDH termine apoyando “a los delincuentes”, porque eso les fortalecería aún más.

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