18 may. 2026

Los estudiantes y las estadísticas

El alumno sabe que el Ministerio de Educación y Cultura necesita de él para que las estadísticas brillen.

Por Miguel Ortiz Granada - mortiz@uhora.com.py
La directora de un colegio secundario privado de Asunción tuvo días atrás el coraje de asumir algo que ya era vox populi en el ámbito educativo nacional: los docentes retocan las notas de los alumnos para evitar aplazos masivos.
Desde la implementación del nuevo currículum en la educación inicial y media, el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) se ha preocupado más en mantener números estadísticos positivos para justificar la inversión que organismos internacionales efectúan como financiación de parte del proceso de la reforma educativa.
La presión ejercida desde el MEC para que las planillas de notas tengan la mayor brillantez posible no se compadecía de un interés por que los alumnos obtengan la mejor formación posible. Antes bien dejaban en claro que “los estudiantes no debían aplazarse”, aunque lo merecieran.
Fueron creados una serie de artilugios para que los estudiantes consigan al menos el 2 salvador, sin importar si aprendieron el mínimo del programa para tener aprobada la materia.
Desde trabajos prácticos hasta retest. Desde exposiciones hasta sumas de pruebas parciales. Todo sintetizado en un recurso clave que admite mil alternativas: “proceso”.
Un alumno que da un mal examen sabe que el sistema está diseñado para que él pase de año, sin importar cuánto aprenda.
Entonces, un porcentaje de los estudiantes, cada vez mayor lastimosamente, se sirve de la mecánica y la utiliza para “salvar” el año sin estudiar ni aprender.
El alumno sabe que el sistema del Ministerio entrará a funcionar y el mal examen será obviado. Sabe que se le tomará una prueba “de recuperación”, se le pedirá un trabajo práctico de complemento, un examen oral, lo que haga falta.
Sabe que los supervisores, directores y orientadores se encargan de bajar la presión a los maestros y profesores para que sus planillas de notas tengan el porcentaje “adecuado” de aprobados y reprobados.
Sabe que hasta el docente más preocupado por la formación excelente de los jóvenes terminará capitulando y a fin de año, el 2 salvador (o hasta un 3 o 4) aparecerá en su planilla de calificaciones.
El alumno sabe que el Ministerio de Educación y Cultura necesita de él para que las estadísticas brillen y los dólares sigan llegando.
Sabe, en síntesis, que no necesita estudiar para pasar de curso y llegar al título de bachiller, pues el MEC se encargará, a través de sus técnicos y supervisores, de que las notas lleguen a su libreta sin importar si sabe algo, poco o nada.