Interior

Los Aché quedan aislados tras caída del puente sobre el arroyo Ñacunday

La comunidad indígena está aislada hace un mes. La vía permitía cruzar para trabajar en el otro extremo de la propiedad. Los líderes ya solicitaron al MOPC la construcción de un nuevo paso.

Un viejo puente de madera literalmente se desplomó en las aguas del arroyo Ñacunday luego de una gran tormenta registrada hace más de un mes, en el interior de la propiedad de la comunidad Aché de Puerto Barra, distrito de Naranjal, ubicado a 106 kilómetros al sur del Alto Paraná.

Se trata de una vía de paso muy importante para esta colectividad indígena. Los pobladores ya solicitaron la construcción de un nuevo puente al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). El viernes pasado se reiteró la solicitud, aprovechando la visita del presidente de la República, Mario Abdo Benítez.

“Este puente divide nuestra comunidad en dos y no podemos cruzar hacia el otro lado para controlar nuestros cultivos y nuestras tierras, por eso es importante poder recuperar ese paso. Queremos uno de hormigón armado ya”, relató José Anegui, uno de los líderes juveniles.

Dijo que las intensas y constantes lluvias registradas en el mes de enero, destruyeron el viejo puente de madera, que ya tiene sus años. Comentó que por la presión del agua se movió la base y eso hizo que se inclinara y sucumbiera al arroyo. Este puente fue construido por la comunidad, con madera extraída del sitio.

Otra necesidad que tienen es contar con un camino de todo tiempo. “Queremos el empedrado desde la ruta asfaltada hasta nuestra comunidad, son 13 kilómetros en total, lo que nos aseguraría tener salida y entrada en días de mucha lluvia”.

COSECHA. La comunidad Aché de Puerto Barra es una de las comunidades indígenas más laboriosas y mejor organizadas del Departamento del Alto Paraná. Alberga a 72 familias y trabajan en 12 rubros que generan renta y aseguran el sustento de la comunidad. Producen grano, carne, yerba, miel, leche, manteniendo su tradición.

El viernes pasado, con la presencia del presidente de la República, se inició la cosecha de soja cultivadas en 230 hectáreas de tierra mecanizada. La tarea se realiza con maquinarias adquiridas por los nativos. Los operadores son los mismos indígenas que esperan tener un buen rendimiento este año. Son socios de la Cooperativa Naranjal (Copronar).

“Esta es la primera cosecha del año, que es de la zafra 2020-2021. Esta lindo, hace tres meses que hubo sequía, pero de igual manera. Una vez que empecemos a pesar vamos saber el rendimiento por hectárea, para saber el promedio, recién estamos empezando”, comentó.

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