@andrescolman
Arlan está allí, sonriente ante una gran mesa con manteles blancos y rosados, en cuyo centro se observa una torta con velitas. La foto no es de ahora, sino de otro cumpleaños, cuando la casa de los Fick Brem se llenaba con eco de fiestas y alegrías. Era la celebración de los 4 añitos de Clara Victoria, la hija de Neusa Fick, hermana mayor de Arlan, con quien el joven posa feliz, cargando en brazos a su pequeña sobrina.
Ahora, solo reina el silencio… “Esta vez, no habrá celebración”, le dice un vecino de los Fick a Estefanhy Cantié, periodista de la revista Teveo, quien llegó hasta Paso Tuyá, Concepción, para retratar ese enrarecido ambiente. Su informe compone el reportaje de tapa en la última edición.
En Paso Tuyá nadie acepta hacer declaraciones, ni aparecer en fotos. Hay silencio. Miedo. Carros militares blindados que recorren las calles. Soldados con armas que cercan el pueblo. Murmuraciones en voz baja. Llanto callado en el interior del hogar de los Fick. Don Álcido, a quien apenas se lo ve cuando sale para el silo o el campo. Doña Melania, que ordeña sus vacas con rostro dolido y quien a la tarde se encierra a rezar.
Hoy es viernes 3 de octubre de 2014. Arlan Fick Bremm, el benjamín de la casa, cumple 17 años de edad. Solo que Arlan no está en casa.
Desde hace 184 días permanece secuestrado en manos del grupo armado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Desde que vinieron a llevárselo, con armas y mucha violencia, la noche del 2 de abril, aquel confuso episodio de tiroteos con policías y militares de las Fuerzas de Tarea Conjunta, dejando un saldo de tres muertos y varios heridos, y un enorme hueco en el corazón de una madre.
“¡Mamá, ayudame…!”. Hay una desgarradora escena que probablemente no se le borrará de la memoria a Melania Bremm, la mamá de Arlan.
Es la imagen en la que su hijo es llevado a empujones por el grupo de hombres armados, mientras él le dirige a ella una última mirada, mientras le implora: “¡Mamá, ayudame…!”.
Doña Melania hubiera querido hacer de todo por responder a ese llamado suplicante de su hijo, pero los miembros del EPP la contenían apretándola contra la pared con los cañones de sus fusiles de asalto, obligándola a permanecer quieta, al igual que el resto de su familia, mientras ella veía a Arlan perderse en las sombras, arrastrado por los demás hombres armados. Es la última imagen que le quedó de él.
La escena es relatada por los vecinos, que siempre piden “no pongas mi nombre en el diario”. Es admitida en uno de los escritos de Neusa Fick, la hermana mayor: “Quién se imaginaría que esa noche serías arrastrado por el monte en contra de tu voluntad y a nosotros nos rompería el alma no poder hacer nada para evitar que te lleven”.
De ascendencia brasileña, proveniente de una familia a la vez oriunda de Alemania, Álcido Fick es considerado uno de los más importantes productores agroganaderos que se establecieron en Paso Tuyá, Concepción. Casado con Melania Frem, su familia está integrada fundamentalmente por hijas mujeres; Neusa (28), Solange (24) y Rosinei (23). Arlan es el único varón, ya que hasta las cuatro nietas actuales son mujeres.
En contra de la versión oficial del ministro del Interior, Francisco de Vargas, quien en principio planteó que a Arlan solo se lo llevaron como rehén, al verse atacados, los integrantes del EPP tenían planeado el secuestro del joven desde hace meses.
Desde entonces, solo han habido versiones y contra versiones. En la casa de los Fick solo hay silencio. Don Álcido y doña Melania, junto a toda la familia, cumplen hoy 184 días de angustia, el mismo día en que Arlan cumple 17 años, preguntándose en dónde está su hijo querido, cuándo volverá a casa.
No se sabe si hoy los Fick harán un cumpleaños simbólico, en ausencia.
Solo se sabe que hoy no hay canción de cumpleaños feliz para Arlan.