Sociales

López-Otazo 23 años de próspero amor

 

“Aquel sábado 26 de Julio de 1997, fue tal cual como lo habíamos planeado”, recuerda Julia López sobre uno de los días más felices de su vida cuando le dio el sí, quiero a Édgar Otazo, ante el altar de la iglesia Santísima Virgen María y San Nicolás. Luego de la bendición nupcial, la fiesta se llevó a cabo en el salón de la Afemot. “Nuestra boda se tenía que celebrar el 24 de mayo, en coincidencia con la festividad de María Auxiliadora. Lastimosamente Édgar tuvo un accidente y tuvimos que cambiar la fecha de la boda”, relata.

La pareja se conoció en la universidad cuando ambos cursaban la carrera de Administración de Empresas.

“Él fue siempre muy aplicado en clases por eso me parecía raro que me pedía ayuda para estudiar. Había cierto interés pero yo no me daba cuenta”, según comenta Julia entre risas.

Más adelante se dio cuenta del interés que Édgar tenía hacia ella y también le confesó sobre su sentimiento. Desde aquel momento se volvieron inseparables.

La novia venía de una familia conservadora, tradicional de esa época por lo que sus padres no le permitían salir con su novio, de ese entonces, antes del matrimonio. “Mis padres solo me iban a dar permiso para salir después de casarnos. Cuando éramos novios no salíamos ni a fiestas o a los pícnics. Fui criada a la antigua”, rememora.

Juntos se graduaron en la Universidad Nacional de Asunción (UNA). Poco a poco montaron empresas conjuntamente y luego concibieron a su primogénita Nahir Luján, seis años más tarde llegó Danna Luján.

Para Julia y Édgar sus hijas son su mayor orgullo, ambas están abocadas plenamente en sus estudios de manera destacada, capacidades que sus padres les inculcaron desde siempre.

El próximo mes de julio los felices esposos celebran 23 años de matrimonio. La pareja no duda en dejar legados a sus hijas, obras que construyen todos los días de la mano.


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