Correo Semanal

Lincoln Silva, el gran escritor latinoamericano secreto

Aunque hoy olvidado, el paraguayo Lincoln Silva fue un grande de la literatura latinoamericana con solo dos novelas extraordinarias e innovadoras: Rebelión Después y General, General. Ambas deslumbraron a la crítica de todo el continente. Mempo Giardinelli y Mariano Montero rescatan su figura. Las obras serán próximamente reeditadas por Arandurã.

Mempo Giardinelli (*)
Escritor

Recibo noticias del Paraguay. Me dicen que se anuncia la reedición de la obra de Lincoln Silva, un escritor que, siendo muy jovencito, en los años 70 del siglo pasado sorprendió al público lector y a la crítica con dos obras revolucionarias para la época, y de las que yo guardo recuerdos de emotivas lecturas porque además los personajes de Silva se movían en ambientes que me eran familiares.

Aunque hoy olvidado, Lincoln Silva fue un grande de la literatura latinoamericana con solo dos novelas extraordinarias e innovadoras: Rebelión Después y General, General. Ambas deslumbraron a la crítica de todo el continente.

Nacido en un pueblito llamado Barrero Grande, en el Departamento Cordillera, al norte del Paraguay, Lincoln Silva fue un originalísimo novelista, también periodista y poeta, cuyos libros conmocionaron a la literatura latinoamericana del llamado boom. Esas dos novelas colocaron a Silva como la más alta expresión de la narrativa paraguaya que habían iniciado tres autores fundamentales en los años 60 del siglo pasado: Gabriel Casaccia, Josefina Plá y Augusto Roa Bastos.

Lincoln Silva salió muy joven del Paraguay y se radicó en Buenos Aires en 1969, cuando tenía solo 24 años y esas dos novelas que asombraron a lectores y críticos y se constituyeron en un acontecimiento literario excepcional. El renombrado editor Jorge Álvarez se decidió a publicar su primera novela, Rebelión Después, impactado porque abordaba el tema de la tortura y la dictadura en Paraguay como nunca nadie antes lo había trabajado, combinándolo con el realismo mágico latinoamericano, entonces en boga.

Un anticipo publicado en la revista Extra la presentó como "contranovela" y la convirtió en un acontecimiento tras los encendidos elogios de la editora Pirí Lugones, el joven narrador Ricardo Piglia y otros nombres emergentes de nuestra literatura como Bernardo Kordon, Enrique Wernicke, David Viñas y un joven Nicolás Casullo.

Comparado con Juan Rulfo

Rebelión Después se publicó finalmente en 1970 en la prestigiosa Editorial Tiempo Contemporáneo, y eso fue consagratorio. Con solo 25 años Lincoln Silva era comparado con Juan Rulfo y se lo consideraba el escritor paraguayo más importante y original del siglo junto con Roa Bastos. Enseguida formó parte del grupo de jóvenes escritores que se reunían en la casa de Ernesto Sábato, entre ellos Liliana Heker, Isidoro Blaisten, Bernardo Jobson y Abelardo Castillo, o sea el protoequipo de la después célebre revista El Escarabajo de Oro.

En 1973 y en Buenos Aires, Lincoln Silva era ya una de las jóvenes figuras ineludibles de la literatura, y como tal fue miembro del grupo fundador de la revista Crisis, junto a autores como Juan Gelman, Jorge Asís, Piglia y varias figuras consagradas de Latinoamérica, como Manuel Scorza, Roque Dalton, Mario Benedetti, Thiago de Melho y Gabriel García Márquez. Y tanto relieve había alcanzado Lincoln Silva que en el primer número de Crisis se publicó un adelanto de su segunda novela, General, General, que recién se publicó en el mes de noviembre de 1975.

De hecho, Eduardo Galeano fue uno de los primeros lectores del manuscrito de esa novela a la que nunca se cansó de elogiar –esto me consta– por su agudeza descriptiva y el humor corrosivo como recurso crítico fundacional de la literatura del boom latinoamericano.

Un nuevo exilio

En enero de 1976 Silva viajó a Cuba y con apenas 30 años fue jurado del Premio Casa de las Américas. Pero al regresar, en pleno golpe de Estado cívico, militar, eclesiástico y empresarial que encabezaron los dictadores Videla y Massera, con toda urgencia Lincoln Silva debió partir a un nuevo exilio. Esta vez se radicó en Amsterdam, Holanda, gracias a una propuesta de trabajo de la Universidad de Leyden.

Allí estuvo, en inexplicable silencio, durante casi 30 años. Ya no publicó novelas ni cuentos, y se desvinculó totalmente del quehacer literario latinoamericano. Pero sí consiguió que la universidad holandesa abriera una cátedra de lengua y literatura guaraní, y logró que el idioma guaraní se incluyera en el programa de estudios y él fue titular de esa cátedra durante años.

En aquel país publicó dos libros de poesía, titulados Ni para caerse muerto (1980) y No te diré el lugar de donde vengo (1984). Ambas ediciones fueron bilingües, castellano-neerlandés. Y aunque también participó en varios congresos en Amsterdam, aquí no se supo más de él.

Hasta que 35 años después de su huída, Lincoln Silva regresó al Paraguay muy silenciosamente en el año 2005. Reinstalado en Asunción, publicó algunos artículos en diarios locales, y en 2007 su último libro de poesías: Sortilegio que supuso nuestro apoteosis. Murió en Asunción en agosto de 2016.

Y ahora serán publicadas sus obras en Asunción por la editorial Arandurã en un volumen que contendrá sus dos únicas novelas (Rebelión Después" y General, General"), un informe que Silva escribió en 1975 sobre la prensa en el Paraguay, y una novela inédita de 1986 que solamente tenía su hermana Numy, que vive en la Provincia de Misiones, en papel mecanografiado y cuyo título sería, aunque no me consta, Patria, qué burdel.

Me dicen desde Asunción que la idea de Arandurã (que significa sabiduría, inteligencia) es publicar toda su obra en este 2021, cuando Lincoln Silva cumpliría 76 años y la literatura latinoamericana parece haberlo olvidado injustamente. Por eso estos apuntes.

(*) Mempo Giardinelli (Resistencia, Chaco, 1947) es uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos. Su primera novela, La revolución en bicicleta, está ambientada en Paraguay, en el contexto de la Guerra Civil de 1947. Obtuvo el Premio Rómulo Gallegos en 1993 en Venezuela y recibió diversos premios en México, España, Italia y Chile. Preside una fundación dedicada al fomento de la lectura. Este texto, parte la serie Apuntes de la Errancia, ha sido cedido especialmente para su publicación en El Correo Semanal de ÚH.




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