Opinión

Liderazgo con el ejemplo

 Alberto Acosta Garbarino, presidente de Dende.

Alberto Acosta Garbarino Por Alberto Acosta Garbarino

Este espacio de opinión que me brinda el diario Última Hora desde hace muchos años, lo he utilizado siempre para analizar temas políticos, económicos y sociales, pero por ética, nunca lo he utilizado para defender intereses particulares o para abordar temas personales.

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Pero cuando el jueves pasado nos despertamos con la tristísima noticia de la inesperada muerte del querido José Antonio Bebe Bergues, tuve algunas dudas sobre si debía usar este espacio para hablar de un amigo, pero esa duda pronto se disipó al ver el enorme afecto, respeto y agradecimiento que él despertaba en muchísimas personas de nuestro país.

Bebe era, por sobre todas las cosas, un hombre bueno, respetuoso y gentil, preocupado por los graves problemas de nuestro Paraguay como son la pobreza, la ignorancia, la enfermedad y la corrupción.

Pero además de pre-ocupado, pasó gran parte de su larga y fecunda vida ocupado en la construcción de numerosas organizaciones de la sociedad civil dedicadas a enfrentar los problemas citados anteriormente.

La creación de la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), la Fundación Paraguaya, la Asociación Paraguaya para la Calidad, la Fundación en Alianza, Transparencia Paraguay y Desarrollo en Democracia (Dende), entre otros, tuvieron a Bebe como socio fundador. Hasta la Asociación de Mujeres Empresarias él ayudó a constituir y fue en sus inicios el único socio varón.

Además de ser un emprendedor social, Bebe fue también hasta el final de sus días un aprendiz permanente. Viajaba a menudo al exterior para capacitarse, en nuestro país era un asiduo participante de los diversos cursos y seminarios, y se mantenía al día con la lectura constante.

Pero Bebe no solamente se capacitaba, sino que también tenía una inmensa generosidad para compartir lo aprendido. Tenía el hábito de escribir resúmenes de las enseñanzas que le dejaba un libro que leía o un seminario donde participaba y dicho resumen lo compartía con sus amigos.

Lo hizo en hojas mimeografiadas hasta la década de los 80; lo hizo en hojas fotocopiadas desde la década de los 90 y lo hacía por e-mail o WhatsApp en la actualidad.

A mí me gusta repetir que no debe preocuparnos que haya personas avaras con su dinero, porque tarde o temprano cuando mueran… ese dinero se repartirá; pero sí debe preocuparnos que haya personas avaras con su conocimiento, porque cuando mueran… ese conocimiento se acabará.

Bebe fue en muchos sentidos una persona excepcional e inspiró a mucha gente que hoy se encuentra en posiciones de liderazgo, tanto en la empresa como en la sociedad civil.

Yo tuve la suerte de contar con su apoyo muy de cerca en estos últimos 18 años, como socio fundador y como miembro del Consejo de Dende. Su presencia sencilla y humilde y su estímulo y apoyo permanente fueron de gran inspiración y motivación para mí.

No hace mucho tiempo me pidió que volviera a escribir un libro con el contenido de mis artículos, yo le prometí que lo haría y anticipadamente le pedí que él escribiera el prólogo del material.

Voy a cumplir la promesa, aunque lamentablemente él no va a estar presente físicamente en ese momento, su espíritu y sus enseñanzas sí estarán. Hay una frase del gran poeta norteamericano Ralph Waldo Emerson que me gusta mucho y que dice: “Tus acciones son tan fuertes que no me permiten escuchar tus palabras”. Esta frase es muy útil para entender el liderazgo que con su ejemplo ejerció Bebe. Él era una persona muy creyente y cuando vio que su vida llegaba a su ocaso, comenzó a prepararse espiritualmente para lo que él llamaba el “examen final”. Tuvo una vida larga y fructífera y estaba totalmente preparado para el final.

Gracias, querido Bebe, por todo lo que diste y paz en tu tumba.

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