23 feb. 2026

Libro revela que ex URSS estuvo tras el atentado de Juan Pablo II

El secretario privado del antecesor de Benedicto XVI lanza mañana su libro “Una vida con Karol”, en el que relata anécdotas reveladoras de Juan Pablo II, a quien acompañó fielmente por casi 40 años.

REUTERS-EFE
Roma
El colaborador más cercano del papa Juan Pablo II está convencido de que la ex Unión Soviética estuvo detrás del intento de asesinato al Pontífice en 1981 porque era una amenaza a su poder, según sus memorias.
El cardenal Stanislaw Dziwisz, secretario privado del Papa por casi cuatro décadas, escribió su vida con el ex cardenal Karol Wojtyla en un libro llamado “A Life with Karol”, que será publicado mañana en Italia por la editorial Rizzoli.
Dziwisz, ahora arzobispo de Cracovia en la Polonia natal de Juan Pablo II, también describe cómo el Papa pasó casi todo el 11 de setiembre del 2001 rezando en su capilla privada o viendo los informes televisivos en vivo de los ataques de ese día.
En un capítulo del libro, que en Polonia saldrá la próxima semana, Dziwisz recuerda el 13 de mayo de 1981, el día en que un hombre armado turco, Mehmet Ali Agca, le disparó al Papa mientras su jeep abierto circulaba a través de la Plaza de San Pedro al comienzo de su audiencia general semanal.

AGCA, UN ASESINO PERFECTO. “Agca era un asesino perfecto”, escribe Dziwisz, quien en ese momento estaba en el vehículo con el Papa. “Fue enviado por aquellos que pensaban que el Papa era peligroso, no conveniente, por aquellos que le temían”.
Moscú ha negado reiteradamente cualquier participación en el intento de asesinato. Al momento del ataque, los acontecimientos en la tierra natal polaca del Papa estaban dando inicio a un efecto dominó que eventualmente llevó al colapso del comunismo en Europa del Este, en 1989.
El Papa fue un partidario incondicional de la Unión Solidaridad de Polonia, y la mayoría de los historiadores concuerdan en que jugó un rol vital en los acontecimientos que luego condujeron a la caída del Muro de Berlín.

EL KREMLIN LO ODIABA. "¿Cómo podía uno no pensar en (que detrás del plan estaba) el mundo comunista? (...) Hay que tomar en consideración todos los elementos de ese escenario: la elección de un Papa odiado por el Kremlin, su primer viaje de regreso a su tierra natal (como Papa, en 1979), la explosión de la Unión Solidaridad (en 1980)”, escribe Dziwisz.
"¿No todo lleva a esa dirección? ¿Acaso los caminos, aunque son diferentes, no conducen a la KGB?”, agrega.
El año pasado, un informe de una comisión investigadora del Parlamento italiano dijo que los líderes de la ex Unión Soviética estaban detrás del plan y que Agca, un turco que ahora cumple una condena de prisión en su país natal, no actuó solo.

11-S frente a la TV y en la capilla
En el libro, Dziwisz escribe además cómo el Papa pasó un día de confusión personal el 11 de septiembre del 2001.
“El Santo Padre estaba en Castelgandolfo (su residencia de verano). Sonó el teléfono. Escuchamos la voz conmocionada de (el secretario de Estado, cardenal Angelo) Sodano. Encendimos la televisión y vimos las dramáticas imágenes, el colapso de las dos torres con tantas pobres víctimas encerradas dentro”, escribió.
“Pasó el resto de la tarde entre su capilla y la televisión, arrastrando detrás suyo todo el sufrimiento”, agregó.
Dziwisz también escribió sobre el fallido intento de Juan Pablo II para detener la guerra en Irak al mandar enviados al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y al fallecido Sadam Husein.

Los últimos momentos
El arzobispo de Cracovia cuenta además algunos momentos de la muerte de Juan Pablo II, como cuando el Pontífice en sus últimas horas de vida buscó con la mirada a una de las monjas que le asistieron durante años, Sor Tobiana, y susurró: “Dejadme ir a la casa del Padre”, y todos los presentes cantaron la oración del “Te Deum” de agradecimiento y no el “Réquiem”.