El Pontífice estadounidense había convocado a los purpurados de todo el planeta a un Consistorio extraordinario de dos días, terminado este jueves, con el objetivo de obtener su ayuda para la toma de decisiones en el gobierno de la Iglesia Católica. Terminado esta primera cumbre de León XIV, elegido hace solo ocho meses, el Papa ha planteado a los cardenales la organización de un Consistorio anual y la posibilidad de llevar a cabo otro este mismo año, en junio, según avanzó el portavoz vaticano, Matteo Bruni.
PEDIDO DE UNIDAD. En estos dos días, el Papa ha logrado congregar en el Vaticano a 170 de los 245 miembros del actual Colegio Cardenalicio y les ha reclamado en varias ocasiones esforzarse por la unidad, consciente de las divisiones entre las facciones reformista y conservadora, también durante los doce años del pontificado de Francisco.
Durante el foro, León XIV ha instado a los purpurados a “no promover agendas personales o grupales” porque, a su parecer, “la unidad atrae y la división dispersa”.
“Somos un grupo muy variado enriquecido por muchas procedencias, culturas, tradiciones eclesiales y sociales..., experiencias pastorales y, naturalmente, caracteres y rasgos personales. Estamos llamados, ante todo, a conocernos y a dialogar para poder trabajar juntos”, emplazó.
Los temas de debate propuestos para estos días habían sido cuatro: La sinodalidad, es decir, la idea de una iglesia participativa; la evangelización, la constitución apostólica y la consiguiente reforma de la Curia del difunto Francisco y la liturgia, este último un tema divisivo entre facciones a cuenta de la misa en latín.
Sin embargo, los participantes eligieron centrarse en los dos primeros, dada la brevedad de este foro.