15 jul 2026

Lenguas nativas de América sobreviven a la penetración cultural del español

El guaraní, el quechua y el aimara son algunas de las lenguas nativas de América que han resistido a más de 500 años de penetración cultural del español, la lengua más hablada en América Latina.

Un caso emblemático es el del guaraní, que coexiste con el español en igualdad de condiciones en nuestro país donde su gran difusión ha dado lugar a una variante, el “jopará”, mezcla de los dos idiomas que mantiene la estructura de la lengua de Castilla con giros sintácticos en guaraní.

El guaraní fue declarado idioma oficial junto al español en la Constitución de 1992, con enseñanza obligatoria en los centros de educación básica y secundaria.

La mayoría de los compatriotas habla guaraní, especialmente en el área rural, donde es la lengua materna, y también se usa en algunas zonas de las vecinas provincias argentinas de Corrientes y Misiones.

En otras regiones de Misiones, pero vecinas de Brasil, hay pobladores que aún usan una lengua de la época colonial que mezcla el guaraní con el español y el portugués, con predominio de estos dos últimos.

En noviembre pasado los ministerios de Cultura de los países del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), a los cuales se ha sumado Venezuela, aprobaron la inclusión del guaraní como idioma oficial del bloque, como lo son el español y el portugués.

“El quechua, el guaraní, el náhuatl, el maya, entre otras (lenguas), son el testimonio de grandes civilizaciones perdidas que nos han legado ese medio de comunicación”, dijo a Efe el director de la Academia Cubana de la Lengua, el escritor Lisandro Otero.

Según el presidente de la Academia de la Lengua de Uruguay, Wilfredo Penco, la relación del español con dichas lenguas “es una realidad cultural reconocible y, en la mayoría de los casos, consolidada”.

En el caso de Ecuador, la Constitución consigna al castellano como su idioma oficial, mientras el quechua y el shuar, entre otras lenguas ancestrales, son de uso oficial para los pueblos indígenas.

Entre un diez y un 12 por ciento de la población de Ecuador, según cifras oficiales, y hasta casi el 30 por ciento, de acuerdo con organizaciones indígenas, hablan quechua y otras lenguas nativas.

Consuelo Yánez, de la Academia de la Lengua de Ecuador, destacó que la supervivencia del quechua está garantizada por la política de educación bilingüe que existe en el país para los indígenas.

En Bolivia también se habla el quechua, así como el aimara, lengua de la región del lago Titicaca, en la frontera con Perú.

Para el director de la Academia Boliviana de la Lengua, Raúl Rivadeneira, la penetración del español en comunidades que sólo hablaban quechua o aimara ha sido muy fuerte en los últimos años, gracias a programas que impulsan el bilingüismo.

Del mismo modo, algunos habitantes de zonas apartadas del norte de Argentina, que tiene sólo un 0,3 por ciento de población aborigen, hablan quechua o aimara por su vecindad con Bolivia.

En México, unos 10 millones de indígenas utilizan alguna de las más de 60 lenguas originarias del país, de las cuales una veintena están en peligro de extinción, según el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas.

Al respecto, el escritor dominicano Marcio Veloz Maggiolo señaló que el problema que enfrentan las lenguas nativas de América es que son muy locales, lo que dificulta su preservación.

“Los americanos queremos y necesitamos que coexistan otras lenguas con nuestro rico español de América”, aseveró la académica panameña Margarita Vásquez.

En Guatemala más del 40 por ciento de la población indígena habla alguno de los 22 idiomas autóctonos de los mayas.

En contraste, en Costa Rica hay una escasa presencia de lenguas indígenas aunque el dialecto “patuá” es utilizado por una pequeña parte de la población negra en la zona caribeña.

En Venezuela se hablan al menos 31 lenguas indígenas, según la Oficina Central de Estadística e Informática (OCEI).

El guajiro (wayuu), la principal lengua indígena del país, lo hablan unas 120.000 personas en la península de La Guajira, limítrofe con Colombia, donde una minoría de indios también usa este idioma vernáculo.

“La expansión del español, salvo excepciones cada vez más raras, ya no se hace a costa de la extinción de las lenguas autóctonas, sino protegiéndolas y asegurando su proyección futura como legado inapreciable de los pueblos originarios”, afirmó el presidente de la Academia Chilena de la Lengua, Alfredo Matús. EFE