La senadora Lilian Samaniego había explicado que la intención es que ya no sea obligatorio que las mujeres figuren como divorciadas o viudas. “Si se aprueba y se promulga, la opción en caso de divorciarse o de quedar viuda, es usar su nombre de soltera, de forma automática”, había detallado.
“Va a ser opcional. Si quiere seguir viuda o divorciada va a poner, sino ya no lo va a hacer porque va a tener una ley que le respalda”, resaltó. Destacó que las mujeres tendrán la libertad de escoger, y remarcó que ser divorciada se convirtió en un estigma.
En el debate de ayer, el patriaqueridista Sebastián Villarejo solicitó el rechazo, argumentando que la ley traerá consecuencias graves en distintos actos jurídicos. Por su parte, el colorado Juan Carlos Ozorio alentó a la Cámara Baja a alertar al Ejecutivo sobre las consecuencias de la ley; mientras que la liberal Celeste Amarilla calificó como “verdaderamente grave” la propuesta, porque ocultar o poner “a voluntad” de las personas el estado civil es peligroso jurídicamente.