16 ene. 2026

Las negaciones de Pedro

Mientras se desarrolla el proceso contra Jesús ante el Sanedrín, tiene lugar la escena más triste de la vida de Pedro. Él, que lo había dejado todo por seguir a nuestro Señor, que ha visto tantos prodigios y ha recibido tantas muestras de afecto, ahora le niega rotundamente. Se siente acorralado y niega hasta con juramento conocer a Jesús.

El Señor, maltratado, es llevado por uno de aquellos atrios. Entonces, se volvió y miró a Pedro. “Sus miradas se cruzaron. Pedro hubiera querido bajar la cabeza, pero no pudo apartar su mirada de aquel que acababa de negar. Conoce muy bien las miradas del Salvador.

Ve la mirada indulgente sobre la llaga profunda de su culpa. Comprendió entonces la gravedad de su pecado, y el cumplimiento de la profecía del Señor respecto a su traición. Y recordó Pedro las palabras del Señor: Antes que el gallo cante hoy, me habrás negado tres veces. Salió fuera y lloró amargamente. El salir fuera “era confesar su culpa. Lloró amargamente porque sabía amar, y bien pronto las dulzuras del amor reemplazaron en él a las amarguras del dolor”.

El papa Francisco en una homilía efectuada en San Juan de Letrán dijo: “Recordemos también a Pedro: que tres veces reniega de Jesús precisamente cuando debía estar más cerca de él; y cuando toca el fondo encuentra la mirada de Jesús que, con paciencia, sin palabras, le dice: «Pedro, no tengas miedo de tu debilidad, confía en mí»; y Pedro comprende, siente la mirada de amor de Jesús y llora. Qué hermosa es esta mirada de Jesús –cuánta ternura–. Hermanos y hermanas, no perdamos nunca la confianza en la paciente misericordia de Dios”.

(Frases extractadas del libro Hablar con Dios de Francisco Fernández Carvajal y de la web Info Católica).