Instalaciones sonoras, esculturas, vídeos, películas, fotografías, cerámicas, pinturas y grabados señalan el arte contemporáneo paraguayo hasta el 18 de abril en París. La muestra Paraguay esquivo, curada por Adriana Almada, es una propuesta construida alrededor de cuatro grandes temas que reproducen, a su manera, aspectos de la realidad socio-cultural del país: la lengua guaraní, la identidad, la situación de grupos subalternos o la violencia. Conectando lo popular y lo indígena con las prácticas urbanas, la curadora, crítica y editora ha realizado esta narrativa visual, que puede ser interpretada como una mirada en aumento a un país alejado de la escena internacional.
El montaje de la muestra y las sesiones audiovisuales dan cuenta de una cartografía de estas zonas sensibles del Paraguay, permitiendo leer en clave metafórica episodios de nuestra historia y sociedad. Las obras de Marcos Benítez, José María Blanch, Bettina Brizuela, Jorge Carema, Fredi Casco, Alexandra dos Santos, Paz Encina, Emmanuel Fretes, Eurides Gómez, Julia Isídrez, Mónica González, Pablo Lamar, Laura Mandelik, Marcello Martinessi, Javier Medina, Juan Carlos Meza, Ediltrudis Noguera, Osvaldo Pitoé, Joaquín Sánchez, Guillermo Sequera, Carlo Spatuzza y Marité Zaldívar permiten fabular estas intenciones propositivas de la muestra.
Hemos dialogado con Adriana Almada sobre esta experiencia, que tiene lugar en dos espacios culturales de la capital francesa, en Les Voûtes, en la orilla izquierda del Sena, y en Point Éphémère, cerca de la Gare du Nord.
- Paraguay esquivo es un proyecto expositivo reeditado, el primero en Buenos Aires en 2007 y el segundo actualmente en París. ¿Esta exposición tiene una envergadura mayor? ¿Cuáles son los elementos centrales de este nuevo relato?
- Paraguay esquivo surgió a invitación de la crítica argentina Victoria Verlichak. Fue un proyecto que curamos juntas, en 2007, en el Centro Cultural Recoleta, en Buenos Aires. Esta otra exposición retoma algunas líneas de la primera, pero se abre a nuevas posibilidades discursivas. Invitada a curar una muestra de arte contemporáneo que permitiera al público francés conocer algunos rasgos salientes del Paraguay, su historia y su(s) cultura(s), propuse artistas cuyo trabajo se vincula con diferentes aspectos del país, tales como acontecimientos aún frescos en la memoria colectiva, la presencia de la lengua guaraní, así como ciertas expresiones indígenas y populares actuales, que constituyen señales precisas de un quehacer simbólico en un país definido oficialmente como “pluricultural y plurilingüe”.
- Este proyecto pareciera reaccionar a las prácticas etnocéntricas del arte contemporáneo incluyendo sectores periféricos, como campesinos e indígenas. ¿Has buscado una representación social en este formato plural?
- Me interesaba que otras formas de arte, también contemporáneas, ingresaran en el contexto de la muestra. En ningún momento he buscado plantear una “representación”. Prefiero hablar de “huellas” o “señales” de un país que puede ser percibido de diferentes maneras según el sitio en el cual uno se ubique.
- La inclusión del cine artístico en un programa paralelo es sintomático de la gran conquista para el arte paraguayo por la imagen en movimiento. Los cuatro trabajos escogidos reflejan el guaraní y la cosmovisión campesina.
- Es cierto, los cuatro audiovisuales (Hamaca paraguaya, Karai Norte, Ahendu nde sapukái y Yukyty) transitan la ruralidad. Pero lo hacen desde propuestas muy diferentes, con escenarios y personajes que remiten a sucesos largamente guardados en la memoria. Efectivamente, creo que la producción audiovisual en el Paraguay es de una vitalidad y una riqueza tales, que hacen de ella una de las notas más relevantes del quehacer artístico contemporáneo en el país.
- ¿Cual ha sido tu estrategia o tu mensaje con esta muestra? ¿Cómo has sorteado el tópico del país exótico y del “arte primitivo” que se percibe en muchas muestras sobre el Paraguay en el exterior?
- Los artistas que fueron invitados así como los espacios que han sido escogidos para la muestra han alejado desde el principio ese peligro. Son espacios de arte contemporáneo en los cuales el exotismo o el folklore son cuestiones impensables.
- Como gestora y curadora independiente, has debido trabajar arduamente para instalar el arte paraguayo en la agenda de la Maison de Cultures du Monde, de Francia.
- La Maison de Cultures du Monde tenía interés en presentar una exposición de un país latinoamericano en esta edición del Festival de l’Imaginaire, evento multidisciplinario que se realiza anualmente en París, desde 1996. Y me cursó la invitación para comisariarla. Yo estuve en 2008 en París, invitada por esa misma institución, realizando un “séjour”, o estadía cultural, en el marco de un programa de intercambio para profesionales francófonos en el campo de las artes visuales, de modo que ya había una relación establecida.
- El curador tiene una responsabilidad divulgativa y de promoción fuerte en la escena actual. No sólo organizando muestras, sino animando el clima artístico a través de la escritura, o debatiendo en la esfera pública. ¿Cómo sentís esa tarea y sus desafíos en nuestro país?
- La tarea de divulgación y promoción requiere mucha dedicación. Si se piensa en fortalecer la institucionalidad artística en el país, habría que crear dispositivos comunicacionales profesionalmente eficaces para los artistas, los espacios culturales, los críticos, los galeristas, muy diferente, por cierto, del tipo de divulgación instantánea de Facebook y las llamadas “redes sociales” que hoy proliferan.
La muestra que se exhibe en París bajo la curaduría de Adriana Almada conecta lo popular y lo indígena con las prácticas urbanas.
Arte
Fernando Moure
Crítico de arte
Desde París