El Colegio Técnico Juan XXIII de la ciudad de Pilar, representando a Paraguay, ganó por 3-2 a México en la final de ida de fútbol femenino por el torneo Copa Coca Cola Internacional que se desarrolla en Buenos Aires, Argentina. La competencia es a nivel estudiantil en la Sub 15.
Sensacional, fantásticas. Así podríamos definir a las chicas pilarenses, pues tras ir perdiendo por 2-0 en el primer tiempo, reaccionaron en la complementaria y volcaron el partido a su favor. De esta manera, las albirrojas dieron el primer gran paso hacia el título del certamen, porque con un empate en la revancha, que será mañana en cancha de River Plate, en el Monumental, darán la vuelta olímpica y llevarán el trofeo a nuestro país.
Con garra, con fuerza, con lucha, las pilarenses pudieron remontar un cotejo, que comenzó a complicarse desde el inicio, pues las mexicanas consiguieron el primer gol nada más que en el arranque a través de Diana Leonel. Es más, cuando Paraguay comenzaba a amoldarse dentro del terreno de juego, llegó la segunda conquista tras un remate de tiro libre de Teresa Montoya.
Allí las pupilas de Héctor Rolón, que por entonces gritaba más fuerte que nunca, pareció que sintieron que estaban en desventaja y empezaron a tomar el hilo al partido. Con un fuerte viento sur en contra, Paraguay intentaba llegar a la zona de peligro, pero las acciones quedaron por el camino y los intentos de pegarle bien al balón eran en vano. Un negro panorama se vivía al término del primer acto.
El descanso sirvió para encauzar las cosas. Las albirrojas entraron con la mentalidad cambiada y arrancaron atacando con todo. No tardó en llegar el descuento tras una rápida acción de Lidia Benítez. Las esperanzas comenzaron a renacer y cada chica sacaba fuerzas de flaquezas para meterse dentro del partido.
La igualdad estaba cerca. Y con el apoyo de los chicos de Puente Kyha, que desde afuera gritaban entusiasmados, llegó la igualdad tras una guapeada de Alejandra Martínez. La alegría, los abrazos y los gritos eran compañeros cuando llegó el empate. Pero el equipo estaba para más y solo era cuestión de apretar.
Motivadas por la igualdad y viendo que podían más, las chicas fueron nuevamente para adelante y la goleadora de la tarde, Alejandra Martínez, puso el tercero, para que todas festejaran en el suelo. Lo que en principio parecía difícil, complicado, era una bella realidad.
El resto del encuentro era solo cuestión de aguantar. Firme atrás, Paraguay sacaba todas las pelotas y las mexicanas, ya rendidas por el cansancio, no tuvieron otra cosa más que resignarse ante un equipo que supo reaccionar y que se queda con la gran posibilidad de consagrarse campeón.
Hurras, vítores, cánticos y hasta lágrimas se escucharon y se vieron tras el pitazo final. Es que la ilusión es grande y el objetivo está muy cerca. Ahora solo es cuestión de saber manejar el encuentro. Las adversarias no son fáciles, pero la alegría final está al alcance de las manos.