El escrito expresa su “perplejidad y preocupación” ante los últimos sucesos en el Senado.
En otro párrafo del escrito, los laicos lamentan la situación y habla de la necesidad de transformar la sociedad “donde impera la prepotencia de la fuerza irracional de mayorías coyunturales o de la compra de conciencias y voluntades”.
Considera que los sucesos de ayer no son casuales sino que forman parte de una larga historia de ambiciones personales, de la utilización del poder, no como servicio de empuje del bien común sino de aprovechamiento personal, de los familiares y de grupos.
Finalmente, insta a debatir sobre el papel ciudadano en horas en que el espíritu y la letra de la Constitución y las leyes se ven amenazados, así como el estado de derecho.